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Veinte años de Ocimax en Maó y un repaso a la historia de todos los cines de Maó

Su inauguración en 2005 colmó a una ciudad que desde hace más de un siglo estaba volcada con el séptimo arte

Uno de los accesos a Ocimax Maó, desde la calle Ramón y Cajal. | Foto: Gemma Andreu

| Maó |

Ocimax Maó está de aniversario. En estas fiestas navideñas se cumplen veinte años de la inauguración del primer complejo ‘multicine’ que ha disfrutado –y aun disfruta– la ciudad y la Isla. Su apertura, el 23 de diciembre de 2005, que a nivel social destacó como un acontecimiento de primera magnitud, permitió a Menorca hacer incursión en el siglo XXI en lo que refiere a infraestructuras destinadas a gozar del séptimo arte, además de poder estrenar un punto de encuentro y ocio para la juventud local hasta ese entonces inexistente en tales características.

A su vez, el arranque de esta aventura empresarial impulsada y ejecutada con capital mallorquín –el ya fallecido Rafael Salas, a la sazón gran patrón de la industria del celuloide balear, fue su promotor–, a dos décadas vista se analiza como un cénit para una ciudad y una sociedad, la mahonesa, que desde la eclosión del cine en nuestro país, en el siglo XIX, declinó hacia el mismo con entusiasmo, querencia y gran afición.

Imagen de la inauguración de Ocimax en Maó en 2005. | Foto: Javier Coll

Antecedentes

De hecho, los orígenes de las primeras proyecciones que tuvieron lugar en suelo insular se fechan con antelación incluso al siglo XX, aunque no contaran entonces con apenas regularidad, por lo que cabrá esperar hasta entrados los años 20 y 30, en concordancia a lo que iría sucediendo en la mayor parte del país, para que se advierta como un verdadero fenómeno de masas. No en vano, fue aquella la década en que teatro y zarzuela, a la sazón divertimentos principales, empezaron a declinar en beneficio de la gran pantalla.

El Teatro Casino Isleño, inaugurado en febrero de 1879, y según glosa Deseado Mercadal Bagur en su obra «Teatros de Mahón» (S’Auba), se evocará en la eternidad por haber sido el primer local de la Isla en implementar el cinematógrafo, en 1899, si bien su programa fue efímero, ya que cerró en marzo de 1900, pocos meses después.

Ubicado en un local que lindaba con la calle Conde Cifuentes y la Plaza Esplanada, cercano al «Consey», que se inauguró en 1880, también como teatro, el «Isleño» entabló con este por eso una importante rivalidad en su programación de zarzuelas y otras obras. Pero no en lo que atañe a la cartelera referente al celuloide, en tanto que su cierre se precipitó antaño que otros teatros mahoneses se volcaran en la proyección de películas.

El Teatro Circo Colón, inaugurado el 4 de diciembre de 1892 y donde después se alzaron las fábricas, primero de Guillermo Coda, y posteriormente la de productos de goma de José Codina, en la calle San Manuel, empezó a ofrecer cine en 1909.

El Nuevo Cine (llamado así entre 1914 y 1917), luego Cine España, alzado donde el Teatro Cine Mahonés y antigua sede del Club Republicano de Mahón, también empezó con las proyecciones en 1909. «El silencio de los muertos», «La Gioconda», «Odette» o «La Dama de las Camelias», algunas de las cintas que allí se pudieron visualizar.

Uno y otro local tomaron el relevo, cronológicamente, del viejo «Isleño», como lo hizo también el mítico Salón Trianón, inaugurado en febrero de 1919 y alojado en un solar ahora aledaño al Camí des Castell. En su etapa previa, de 1915-1919 se conoció como Cine Moderno, siendo por medio del cine mudo sus primeras emisiones, con trabajos del legendario Charles Chaplin.

Parque en el que se alojaba el antiguo Salón Trianón. | Foto: Gemma Andreu

Años 20

Tras la I Guerra Mundial (1914-1918) el cinematógrafo gana adeptos en forma exponencial. Es una época, casualidad o no, en que en Maó se inauguran y afianzan sus tres cines más emblemáticos del siglo XX, el «Victoria», el «Alcázar» y el «Consey».

El Salón Victoria abre en 1917. Dedicada su denominación a la reina consorte de entonces, Victoria Eugenia de Battemberg, no deja de ser llamativo que con tal nombre resistiera a la Segunda República. Se mantuvo activo hasta 2006, en que el impacto de Ocimax, con el que compartía propiedad e inaugurado meses atrás, abortó su margen de acción. «Parque Jurásico» e «Instinto Básico» se recuerdan como sus películas más taquilleras.

Cine Victoria. | Foto cedida por Oximax

En lo que concierne al «Alcázar» y el «Consey», el inicio de su andadura cinematográfica nos remite a los años 20 del siglo pasado. Primero llamado Sociedad Casino El Recreo (inaugurado para teatro y zarzuela en 1879); luego Cosmopolitan Cine (en 1924) y después Coliseum (en los años 30), el «Alcázar» destacó sobre todo entre los años 70 y 90 como el cine de referencia en la ciudad y en la Isla. «Sufre mamón», «Pretty Woman», «Drácula» de Bram Stoker y «Solo en casa» se recuerdan como las películas más taquilleras de un cine cuya actividad apagó en 2008, por lo que fue capaz de sobrevivir un trienio a la inauguración de Ocimax.

El Cine Consey, alzado como teatro en 1880, proyectó películas desde los años 20 hasta 1992, en que cerró de forma definitiva. La reforma de los años 60 –se reinauguró el 21 de noviembre de 1964– le dio la fisonomía que mantuvo hasta su cierre e incendio ulterior, en enero de 2016, que arrasó el local. «Regreso al futuro II», en 1989, entre sus estrenos más demandados.

El Teatre Principal, el más antiguo para la ópera de cuantos se cuentan en España, también incluyó el cine entre sus propuestas desde los años 30 hasta 1990. Recordadas son todavía aquellas maratonianas veladas de temática concreta, como «Las 12 horas de terror». La Sala Augusta, inaugurada en 1947 con el nombre de Cine Actualidades –en 1953 adquiere su nombre actual– también alternó, con sus varias etapas de clausura por reformas, la proyección de películas. Tuvo la singularidad de ofrecer, en su inmensa terraza aledaña a la calle Ramón y Cajal, varias épocas de ‘cinema a la fresca’, la última a inicios de este siglo.

Teatre Principal de Maó.

Navidad de 2005

Y en 2005, en el preámbulo de la Navidad de ese año, tuvo lugar la puesta de largo de Ocimax Maó. Tras un par de años de obras, en virtud de un acuerdo de cesión para medio siglo por parte del Ayuntamiento, el proyecto vio la luz como una propuesta que iba más allá del cine.

Enclavado en el céntrico solar en que lustros atrás se alzó el Hotel El Paso, con acceso desde el Cós de Gràcia y la calle Ramón y Cajal, además de la posibilidad de proyectar varias películas a la vez gracias a sus cinco salas disponibles –algo inédito hasta entonces en la cronología cinematográfica insular–, su construcción incluyó otras ofertas de recreo, como la bolera –ahora recuperada– y locales de restauración, amén de un amplio parking para los clientes.

La versión de «King Kong» de Peter Jackson motivó el llenazo, el primero de los muchos que ha registrado en su historia, de la sala principal. «Chicken Little» de Walt Disney, «Harry Potter y el cáliz de fuego», «El jardinero fiel» y «Plan de vuelo: Desaparecida» completaron la cartelera de esa histórica jornada inaugural.

La oferta de cine en Maó, con una historia larga y muy diversa, se concentra ahora en un único espacio. | Foto: Gemma Andreu

Desde sus albores, Ocimax Maó encontró una gran aceptación entre la población, sin distinción de franja de edad. Así, sus primeros años se recuerdan como los más prolíficos en cuanto a asistencia de espectadores, en lo que quizá le favoreció el hecho de que durante un par de lustros destacara como la única oferta cinematográfica de toda la Isla.

Sus mayores éxitos en taquilla, hasta la fecha, han sido el biopic de Freddie Mercury «Bohemian Rapsody» y «Ocho apellidos vascos». Entre otros de los muchos que se han proyectado en Ocimax Maó, cuya apertura, de la que se alcanzan ahora veinte años, significó un cénit para el cine de la ciudad y de la Isla.

El apunte

Una concesión de medio siglo y una obra de más de nueve millones

Ocimax Maó se alza sobre una superficie de 5.000 metros cuadrados de zona de ocio-comercial y 2.000 de espacio público, en el solar donde antiguamente se encontraba el Hotel El Paso. La empresa de capital mallorquín Salpon S.A. asumió el proyecto –diseñado por los arquitectos Aldo Faedo y Nacho Salas– y su explotación, tras lograr un acuerdo de cesión de los terrenos para 50 años por parte del Ayuntamiento, entonces liderado por Arturo Bagur. El coste de la obra superó los nueve millones de euros.

En el presente, el capital mallorquín gestiona en exclusiva el segmento cinematográfico de este centro de ocio. El resto está a cargo, desde hace unos años, de Procusa Menorca. El edificio consta de cinco salas operativas para proyectar películas, y servicio de bar, al margen de doce locales comerciales –no todos activos– y un parking subterráneo de tres pisos con capacidad para 260 vehículos.

En sus veinte años de recorrido las anécdotas que se han dado en Ocimax han sido muchas, aunque no todas se pueden glosar. Entre las que sí, se recuerda, quizá por relativamente reciente, que Juan Antonio Bayona, con residencia en la Isla, presentara allí, en 2023, su excelso film «La sociedad de la nieve». Motivó, lógicamente, uno de los muchos llenos que el lugar ha advertido en sus dos décadas de vida.

«Tenemos futuro, la gente viene al cine»

Los hermanos Cladera, Pérez Fa, Rosita del ‘Teatro’... la Isla acumula varios nombres sin cuya existencia su cronología cinematográfica a nivel de logística no habría sido la misma. Entre esos rostros se incluye José Luis Portella, durante décadas gerente de varios cines de Menorca, persona de confianza en la Isla de la familia Salas –que impulsó y alzó Ocimax Maó– y voz autorizada cuando procede hablar del séptimo arte, además vivió en primera persona el inicio del proyecto, del que además aun forma parte.

«Fue ‘dicho y hecho’. Rafael Salas se lo planteó y en dos años pudimos abrir», explica. Del día de apertura, en que se estrenó «King Kong», en la Navidad de 2005, recuerda «el gran ambiente» y que «se llenaron todas las salas», no solo en la que se proyectó la cinta de Peter Jackson. «Los mejores años fueron los primeros; llenábamos a diario», sigue Portella, que considera que Ocimax, como propuesta de ocio y no en exclusiva para disfrutar de la gran pantalla, está «consolidado» y su futuro, asegurado. «La gente es fiel y viene al cine».

6 comentarios

manu menorca manu menorca | Hace un mes

... contestadle vosotros, que a mí ya me aburre tener que explicarles las cosas que son de cajón a los parvulitos de turno...

user Spiderman | Hace un mes

Ves a pie manumenorca y arreglado....jamás he ido al cine en coche . para ir al Alcázar te cruzabas mahon y que??? Los hay comodones que cogen vehículo para ir a por el pan

manu menorca manu menorca | Hace un mes

... aparcar era una odisea cuando ibas al cine antes del Ocimax... Victoria o Alcázar (en esa época no sabían ponerle nombre a los cines, o se los ponían inútiles) tenías que ir con tiempo, porque tras aparcar igual te pillaban con la película empezada...

Hola Hola | Hace un mes

Lo primero que se tiene que hacer es cambiar y renovar toda la tapiceria , da asco lo sucia que está. Esta isla no conoces limpieza ni conservación en general.

user Antonio Florit | Hace un mes

José Luis Portella es historia del Cine en Menorca, figura única e irrepetible, su cabeza es una enciclopedia de Cine y de su historia, ya no sólo en Menorca, sino del Cine mundial y clásico. Enhorabuena.

user Un | Hace un mes

un bon article, ne agradat, parque jurasico, sa primera, NO la va dur en salas a Mó, era un altre empresari. per el demes com he dit, un bon article

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