Ocimax Maó está de aniversario. En estas fiestas navideñas se cumplen veinte años de la inauguración del primer complejo ‘multicine’ que ha disfrutado –y aun disfruta– la ciudad y la Isla. Su apertura, el 23 de diciembre de 2005, que a nivel social destacó como un acontecimiento de primera magnitud, permitió a Menorca hacer incursión en el siglo XXI en lo que refiere a infraestructuras destinadas a gozar del séptimo arte, además de poder estrenar un punto de encuentro y ocio para la juventud local hasta ese entonces inexistente en tales características.
A su vez, el arranque de esta aventura empresarial impulsada y ejecutada con capital mallorquín –el ya fallecido Rafael Salas, a la sazón gran patrón de la industria del celuloide balear, fue su promotor–, a dos décadas vista se analiza como un cénit para una ciudad y una sociedad, la mahonesa, que desde la eclosión del cine en nuestro país, en el siglo XIX, declinó hacia el mismo con entusiasmo, querencia y gran afición.
Antecedentes
De hecho, los orígenes de las primeras proyecciones que tuvieron lugar en suelo insular se fechan con antelación incluso al siglo XX, aunque no contaran entonces con apenas regularidad, por lo que cabrá esperar hasta entrados los años 20 y 30, en concordancia a lo que iría sucediendo en la mayor parte del país, para que se advierta como un verdadero fenómeno de masas. No en vano, fue aquella la década en que teatro y zarzuela, a la sazón divertimentos principales, empezaron a declinar en beneficio de la gran pantalla.
El Teatro Casino Isleño, inaugurado en febrero de 1879, y según glosa Deseado Mercadal Bagur en su obra «Teatros de Mahón» (S’Auba), se evocará en la eternidad por haber sido el primer local de la Isla en implementar el cinematógrafo, en 1899, si bien su programa fue efímero, ya que cerró en marzo de 1900, pocos meses después.
Ubicado en un local que lindaba con la calle Conde Cifuentes y la Plaza Esplanada, cercano al «Consey», que se inauguró en 1880, también como teatro, el «Isleño» entabló con este por eso una importante rivalidad en su programación de zarzuelas y otras obras. Pero no en lo que atañe a la cartelera referente al celuloide, en tanto que su cierre se precipitó antaño que otros teatros mahoneses se volcaran en la proyección de películas.
El Teatro Circo Colón, inaugurado el 4 de diciembre de 1892 y donde después se alzaron las fábricas, primero de Guillermo Coda, y posteriormente la de productos de goma de José Codina, en la calle San Manuel, empezó a ofrecer cine en 1909.
El Nuevo Cine (llamado así entre 1914 y 1917), luego Cine España, alzado donde el Teatro Cine Mahonés y antigua sede del Club Republicano de Mahón, también empezó con las proyecciones en 1909. «El silencio de los muertos», «La Gioconda», «Odette» o «La Dama de las Camelias», algunas de las cintas que allí se pudieron visualizar.
Uno y otro local tomaron el relevo, cronológicamente, del viejo «Isleño», como lo hizo también el mítico Salón Trianón, inaugurado en febrero de 1919 y alojado en un solar ahora aledaño al Camí des Castell. En su etapa previa, de 1915-1919 se conoció como Cine Moderno, siendo por medio del cine mudo sus primeras emisiones, con trabajos del legendario Charles Chaplin.
Años 20
Tras la I Guerra Mundial (1914-1918) el cinematógrafo gana adeptos en forma exponencial. Es una época, casualidad o no, en que en Maó se inauguran y afianzan sus tres cines más emblemáticos del siglo XX, el «Victoria», el «Alcázar» y el «Consey».
El Salón Victoria abre en 1917. Dedicada su denominación a la reina consorte de entonces, Victoria Eugenia de Battemberg, no deja de ser llamativo que con tal nombre resistiera a la Segunda República. Se mantuvo activo hasta 2006, en que el impacto de Ocimax, con el que compartía propiedad e inaugurado meses atrás, abortó su margen de acción. «Parque Jurásico» e «Instinto Básico» se recuerdan como sus películas más taquilleras.
En lo que concierne al «Alcázar» y el «Consey», el inicio de su andadura cinematográfica nos remite a los años 20 del siglo pasado. Primero llamado Sociedad Casino El Recreo (inaugurado para teatro y zarzuela en 1879); luego Cosmopolitan Cine (en 1924) y después Coliseum (en los años 30), el «Alcázar» destacó sobre todo entre los años 70 y 90 como el cine de referencia en la ciudad y en la Isla. «Sufre mamón», «Pretty Woman», «Drácula» de Bram Stoker y «Solo en casa» se recuerdan como las películas más taquilleras de un cine cuya actividad apagó en 2008, por lo que fue capaz de sobrevivir un trienio a la inauguración de Ocimax.
El Cine Consey, alzado como teatro en 1880, proyectó películas desde los años 20 hasta 1992, en que cerró de forma definitiva. La reforma de los años 60 –se reinauguró el 21 de noviembre de 1964– le dio la fisonomía que mantuvo hasta su cierre e incendio ulterior, en enero de 2016, que arrasó el local. «Regreso al futuro II», en 1989, entre sus estrenos más demandados.
El Teatre Principal, el más antiguo para la ópera de cuantos se cuentan en España, también incluyó el cine entre sus propuestas desde los años 30 hasta 1990. Recordadas son todavía aquellas maratonianas veladas de temática concreta, como «Las 12 horas de terror». La Sala Augusta, inaugurada en 1947 con el nombre de Cine Actualidades –en 1953 adquiere su nombre actual– también alternó, con sus varias etapas de clausura por reformas, la proyección de películas. Tuvo la singularidad de ofrecer, en su inmensa terraza aledaña a la calle Ramón y Cajal, varias épocas de ‘cinema a la fresca’, la última a inicios de este siglo.
Navidad de 2005
Y en 2005, en el preámbulo de la Navidad de ese año, tuvo lugar la puesta de largo de Ocimax Maó. Tras un par de años de obras, en virtud de un acuerdo de cesión para medio siglo por parte del Ayuntamiento, el proyecto vio la luz como una propuesta que iba más allá del cine.
Enclavado en el céntrico solar en que lustros atrás se alzó el Hotel El Paso, con acceso desde el Cós de Gràcia y la calle Ramón y Cajal, además de la posibilidad de proyectar varias películas a la vez gracias a sus cinco salas disponibles –algo inédito hasta entonces en la cronología cinematográfica insular–, su construcción incluyó otras ofertas de recreo, como la bolera –ahora recuperada– y locales de restauración, amén de un amplio parking para los clientes.
La versión de «King Kong» de Peter Jackson motivó el llenazo, el primero de los muchos que ha registrado en su historia, de la sala principal. «Chicken Little» de Walt Disney, «Harry Potter y el cáliz de fuego», «El jardinero fiel» y «Plan de vuelo: Desaparecida» completaron la cartelera de esa histórica jornada inaugural.
Desde sus albores, Ocimax Maó encontró una gran aceptación entre la población, sin distinción de franja de edad. Así, sus primeros años se recuerdan como los más prolíficos en cuanto a asistencia de espectadores, en lo que quizá le favoreció el hecho de que durante un par de lustros destacara como la única oferta cinematográfica de toda la Isla.
Sus mayores éxitos en taquilla, hasta la fecha, han sido el biopic de Freddie Mercury «Bohemian Rapsody» y «Ocho apellidos vascos». Entre otros de los muchos que se han proyectado en Ocimax Maó, cuya apertura, de la que se alcanzan ahora veinte años, significó un cénit para el cine de la ciudad y de la Isla.
... contestadle vosotros, que a mí ya me aburre tener que explicarles las cosas que son de cajón a los parvulitos de turno...