«Estamos desesperados, no sabemos qué hacer más». Es el mensaje transmitido ayer por los padres de una niña de Ciutadella, de 13 años, a quien el pasado verano se detectó la malformación denominada Arnold Chiari II, por la que precisa ser intervenida en el cerebelo. Tanto es así que la menor ya observa el proceso degenerativo en su brazo derecho por pérdida de musculatura y atrofia en la mano. Han transcurrido ya tres meses desde la confirmación del diagnóstico y aún no tiene fecha para la intervención.
Los síntomas indujeron a pensar que se trataba de esta patología ya en junio, aunque no fue hasta la primera y única visita con un neurocirujano del Hospital de Son Espases el 29 de septiembre cuando quedó corroborada la patología que afecta al cerebelo.
«El neurocirujano nos dijo que no tenía una urgencia para intervenirla en pocas semanas, pero sí en unos meses», relata la madre, «ahora estamos a final de año y seguimos sin fecha». La honda preocupación se justifica porque la niña «ha visto empeorar su calidad de vida considerablemente, ya no puede utilizar la mano derecha». En el instituto donde estudia le han tenido que habilitar otros recursos porque no puede escribir «lo que también le afecta en el plano psicológico», añade su madre.
La familia se ha dirigido al departamento de atención al ciudadano en varias ocasiones. Ha intervenido la gerencia del Hospital Mateu Orfila, y especialistas de rehabilitación han informado al médico que tiene que operarla del avance rápido de la malformación. «No damos la culpa a nadie, nos han atendido bien cuando hemos reclamado, somos conscientes de la falta de personal y de recursos, pero nos dicen que el cirujano tenía una licencia familiar y, al parecer, es él quien conoce el caso y quien debe operarla; nuestro miedo es que las secuelas lleguen a ser irreversibles si no la intervienen cuanto antes».
La desesperación llevó a la madre a personarse en Hospital de Son Espases el pasado día 14 para hablar con el médico en persona, pero no pudo hacerlo, y tuvo que conformarse con que la atendiera su enfermera, sin que esta pudiera confirmarle cuándo podría ser la intervención.
La semana pasada los padres recibieron un mensaje en el que citan a la niña para una nueva visita presencial con el médico en el centro hospitalario mallorquín, el próximo 29 de enero, «pero de nuevo, sin fecha para la operación», lamenta su progenitora.
La familia no se resigna a que su hija continúe aguardando la intervención que precisa, considerando esta última comunicación. Por este motivo, explica que «no descartamos ir de nuevo hacia Palma para intentar que algún neurocirujano la visite de urgencia» a principios de año.
llorençLo que está pasando en Menorca es todo una desviación de lo normal.