La pasarela que une Cala Corb con el Moll d’en Pons y Calesfonts, en Es Castell, se cerró este fin de semana al paso de personas como medida de precaución ante posibles desprendimientos del acantilado. La Autoridad Portuaria de Balears (APB), que ejecuta y financia la obra, ha vuelto a instalar las vallas con un letrero en el que advierte del riesgo y prohíbe el tránsito por la zona.
El organismo que gestiona el puerto de Maó avisó al Ayuntamiento de Es Castell de esta decisión. El alcalde, Lluís Camps, explicó ayer que no se ha registrado la caída de rocas pero sí de alguna pequeña piedra, y que están pendientes algunas mejoras, como la limpieza de hierbas y de raíces del acantilado, para garantizar la seguridad. De hecho, ya existen mallas metálicas en la pared del acantilado, a lo largo del paseo, para sujetar y amortiguar una posible caída de rocas en caso de desprendimiento. De cualquier modo, la obra no está finalizada al cien por ciento, faltaría terminar los desagües e instalar mobiliario urbano, ni tampoco ha sido inaugurada de manera oficial.
Pero la noticia avanzada por «Es Diari» el pasado día 8, sobre la finalización de la pasarela que físicamente ya une las calas de Es Castell, y lo atractivo de este paseo a nivel del mar, hizo que muchas personas se acercaran ya estos días a realizarlo. Todavía ayer hubo peatones que se acercaron y tuvieron que retroceder al encontrarse las vallas y la advertencia de la APB.
La expectativa es máxima, incluso en sitios web dedicados a Menorca y que visitan veraneantes extranjeros, se han hecho eco de que este verano Calesfonts y Cala Corb estarán, tras más de siete años de obras, conectadas.
Vista del paseo junto al acantilado que una Cala Corb y Moll d’en Pons.
Sin embargo, el problema de los desprendimientos no es nuevo en Cala Corb, en 2022 hubo que cerrar la calle Fàbregues y una zona del muelle por precaución ante dicho riesgo.
tatoPues que el “solo” asegurar piedras no lleve otros siete años. Y lo de “el de al lado es peor” ya no cuela… los ciudadanos estamos escamados de la clase política. Ya no confiamos. Que nos dejen pasear por nuestra pasarela, que la hemos pagado entre todos, y lo de asegurar las piedras también. Los ayuntamientos son los administradores del dinero público pero el dinero es de todos los ciudadanos. No nos toméis el pelo.