Los molinos del parque eólico de Milà han empezado a desaparecer del paisaje menorquín. Pasados más de dos años desde que en noviembre de 2023 se ordenase el cese de su actividad –y a pesar de que las labores de desmantelamiento eran «urgentes» por el riesgo de derrumbe–, el Consorcio de Residuos y Energía arrancó ayer al fin el desmontaje de los tres viejos aerogeneradores que quedaban en pie. Los trabajos han sido encargados por casi 600.000 euros y se prevé que, si la fuerza del viento no lo desaconseja, la retirada se complete en menos de una semana. Será el último capítulo de la historia del único parque eólico que se ha construido hasta la fecha en el archipiélago balear.
El desmantelamiento de Milà forma parte del bautizado como «plan de desarrollo energético del Consell para adaptar las instalaciones existentes y preparar el terreno para futuros proyectos renovables», pero lo cierto es que el porvenir de la zona es una incógnita y lo seguirá siendo al menos hasta bien entrado 2027. Ni siquiera se ha sacado a licitación pública la instalación de una torre anemométrica con la que se quiere medir la fuerza del viento a diferentes alturas, mediciones preceptivas de las que carecía el proyecto de repotenciación presentado en el pasado mandato y a las que se supedita la decisión sobre si tirar adelante esa iniciativa, que consistía en la construcción de tres nuevos aerogeneradores el doble de altos que los actuales.
El equipo de gobierno del PP ya expresó desde el inicio del mandato sus dudas sobre ese proyecto heredado, señalando su gran impacto visual. Al ritmo al que se suceden los acontecimientos, la decisión sobre si hay que apostar por un nuevo parque eólico –determinación que además se quiere consensuar en el seno del Consell Social de la Agencia Reserva de Biosfera– puede acabar rozando el próximo periodo electoral. No en vano, hay que subrayar que para obtener datos válidos sobre el potencial eólico de la zona, el Consell ya ha advertido que será necesario medir el viento a lo largo de un año completo.
De molinos a residuos
Antes de sacar a licitación estos trabajos prospectivos, desde el Consorcio monitorizarán el desmantelamiento de Milà, que arrancó ayer con la vistosa retirada del rotor y las aspas de uno de los tres aerogeneradores. Para poder ejecutar estas labores ha sido necesario desplazar a Menorca dos grandes grúas de 100 y 400 toneladas. Según informaron ayer desde la empresa Afesa Medioambiente, adjudicataria del proyecto, cada aerogenerador tiene un peso de 86 toneladas.
La separación de todo los componentes para poder meterlos en camiones y trasladarlos a gestores autorizados de la Península puede alargarse durante más de un mes. Por contrato, la empresa se encargará también de llevarse el molino que tuvo que ser desmontado de urgencia en el año 2022 por el riesgo de que, tras sufrir una fisura en la torre, cayera sobre la cercana Área de Gestión de Residuos de Milà.
Las claves
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Coste del desmantelamiento: 600.000
Las labores de desmantelamiento son costosas, se han adjudicado por cerca de 600.000 euros (impuestos incluidos) descontada ya la venta de la chatarra.
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Toneladas de chatarra: 350
Desde la empresa que se encarga de los trabajos explicaron ayer que se generarán unas 350 toneladas de chatarra. Cada molino pesa 86 toneladas.
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Cinco días de trabajo
Si el viento lo permite bastarán cinco días para retirar los molinos con dos grandes grúas. Los trabajos para llevarse la chatarra se pueden alargar más de un mes.
Doblers tirats per res, oi de polìtics, oi... Es Menorquins tindriem que fer algo, així no podem seguir, es una autèntica vergonya pero es que en tot, mus tindrie mque posar tots d'acord i fer algo, de dever, ja ni ha prou de incompetents !!