La Sareb planteará a sus inquilinos de Maó una opción que el alcalde, Héctor Pons, considera «muy razonable» para que puedan seguir viviendo en sus pisos.
Pons se reunió este jueves con responsables de la Sociedad de Gestión de la Reestructuración Bancaria para abordar el futuro de los arrendatarios. Un encuentro del que valoró su «buena predisposición, la voluntad de coordinación y el hecho de que tengan muy en cuenta nuestro trabajo como intermediarios».
También le informaron que en los próximos días (antes de finalizar el mes de enero) se desplazarán a Maó representantes de la Sareb para explicar su propuesta a los afectados.
Dicha sociedad cuenta, en estos momentos, con 35 inmuebles alquilados en la ciudad de Maó, después de vender una decena de pisos, mayoritariamente a los antiguos inquilinos.
El anuncio de la futura reunión entre la Sareb y sus inquilinos se produce después de que algunos de los arrendatarios de los pisos que la sociedad tiene en las calles Pasqual Calbó y Maria Lluïsa Serra recibieran cartas de gestoras y despachos de abogados conminándolos a abandonar sus pisos en cuanto finalizaran sus contratos. Entre los afectados se hallaban varios inquilinos a quienes el contrato de alquiler les vence entre febrero y mayo.
Ante esta situación, Héctor Pons se dirigió a los responsables de Sepes y Sareb pidiéndoles que cesaran las presiones y solicitándoles la reunión que, finalmente, se produjo ayer viernes.
A la espera que se concreten los detalles de la propuesta que expondrán a los inquilinos, el alcalde considera que permitirá «devolver la tranquilidad» a la gran mayoría de los inquilinos que cumplen con todas sus obligaciones.
«Teniendo en cuenta la situación del mercado de alquiler actual, lo que me han expuesto los representantes de la Sareb parece muy razonable», reiteró Pons para concluir.
Cabe recordar que entre los contratos que están a punto de vencer hay, al menos algunos, cuyas mensualidades oscilarían entre los 300 y 600 euros.