El impulso que pretende dar la administración insular para desahogar el problema de la vivienda en Menorca centró buena parte del discurso institucional de Sant Antoni que brindó este sábado el presidente, Adolfo Vilafranca, en el acto institucional de la Diada de Menorca.
Asumido el déficit habitacional como «una prioridad absoluta porque queremos ser parte de la solución», el líder de la corporación reiteró la futura compra de inmuebles ya construidos para la que se han destinado 1,5 millones de euros en el presupuesto de este año. En este sentido, anunció que «el Consell, de manera pionera, empezará a gestionar viviendas públicas propias», es decir, las que adquiera como salida a la crisis. Además, promoverá la rehabilitación y movilización de vivienda vacía, aunque precisó la necesidad de que todas las administraciones y el sector privado se impliquen.
Recordó Vilafranca, como hechos consumados, la compra de terrenos para construir 200 viviendas protegidas, «y el mayor esfuerzo que se ha hecho hasta ahora para concienciar y erradicar el alquiler turístico ilegal» como parte de la solución. Las familias han de desarrollar sus proyectos vitales en la Isla, los jóvenes poder emanciparse «y que los trabajadores esenciales se queden aquí», añadió.
Más necesidades sociales
En materia social, valoró que las políticas del equipo de gobierno «son la base de la Menorca de hoy». La puesta en marcha de las tres nuevas residencias de dependencia durante 2026 o el desarrollo de Trepucó III para discapacitados intelectuales inciden en este compromiso a modo de inversión colectiva.
No rehuyó la otra cuestión fundamental de la actualidad menorquina. «Hemos de empezar a preguntarnos hasta qué punto Menorca puede seguir creciendo». La Isla precisa equilibrio a partir de su administración turística.
«El futuro implica poner límites y gestionar mejor los flujos», apuntó, para asegurar que «ya empezamos a ver las primeras señales de desestacionalización» con la premisa de generar más valor con menos impacto, mejorar el gasto por visitante, diversificar la oferta y generar estancias más largas potenciando cultura, gastronomía y turismo de naturaleza.
Este 2026, además, será el año en que «se darán los primeros pasos para la limitación de vehículos, con todas las garantías legales y consenso», sin revelar cómo se aplicarán las restricciones.
Inmigración irregular
Esas limitaciones las hizo extensivas a la inmigración, apelando a la última patera que llegó en verano a Menorca, o a los dos menores abandonados por sus padres en territorio insular. Solicitó Vilafranca al Gobierno español «que actué y pida a la Unión Europa el control de fronteras aéreas y marítimas», porque, alertó, «no podemos asumir más personas en situación irregular porque no les podemos ofrecer los recursos que necesitan».
El modelo debe priorizar las actividades económicas «que aporten más valor añadido y ocupación estable». En esa relación de propósitos recordó la necesidad de mejorar la diversificación económica estando al lado del sector primario, la industria, la emprendeduría y la economía del conocimiento, «Menorca ha de crecer mejor, no solo crecer más».
El reto del agua
No olvidó en el capítulo de urgencias la del agua. Admitió que «hemos dado la espalda durante demasiado tiempo a nuestro principal recurso natural», de ahí que su gestión justa y sostenible «es ahora una prioridad estratégica del Consell». Se fomentará la cultura del ahorro, reducir fugas, avanzar en reutilización y en el uso de desaladoras, añadió.
Ligado al capítulo de recursos refirió la necesidad de reducir residuos y reciclar de manera más adecuada para caminar hacia una Menorca más autosuficiente, «la transición ecológica es una oportunidad para hacer las cosas mejor».
Como colofón tras subrayar que Sant Antoni recuerda la fuerza de la comunidad, presumió el presidente del Consell que «Menorca ha sabido mirar afuera sin dejar de mirar hacia adentro, y entiende que la modernidad no es una amenaza, sino una realidad ilusionante que demanda proyecto, identidad y sentido colectivo».
baixamanerI és una mostra de cinisme per part teua, dir que fer habitatge social es "privatitzar lo públic" quan és crear benestar, redistribuir i estendre sa riquesa. Lo únic que passa és que es Gran Mentider promet però no fa res, més que enganyar a sa gent que encara pot, com de costum.