La conexión aérea entre Menorca y Barcelona, la más utilizada por los viajeros residentes, vivió ayer un día tristemente histórico, con una sola frecuencia programada (un vuelo de ida y otro de vuelta) a lo largo de toda la jornada.
Hacía décadas que –pandemia al margen– no caía tan bajo la conectividad con la capital catalana. Este diario ha podido confirmar que el único avión con salida programada desde Menorca a las 17.55 horas, un Airbus A320 con despegue previsto a las 17.55 horas, registró un lleno total de sus 180 plazas.
Es más, la compañía vendió billetes a más pasajeros de los que caben en la aeronave, una práctica, el overbooking, o sobreventa, que está permitida por la normativa siempre que no supere el diez por ciento de la capacidad total del avión.
Recorte de la programación
La reducción invernal de la oferta programada por la compañía encontró ayer su máxima expresión, una situación que –cabe destacar– es excepcional, por cuanto será el único día del invierno con una sola frecuencia. Lo que no es excepcional es el recorte de la programación en la ruta, que se viene manteniendo desde el pasado mes de diciembre y se alargará hasta finales de este mes. Esta semana, según los datos del Ministerio de Transportes, el recorte es del 36 por ciento.
Al margen del habitual desasosiego que el overbooking provoca entre pasajeros que no han sacado la tarjeta de embarque con antelación y empleados de la compañía que deben dar la cara para gestionar el problema, este miércoles negro para la conectividad invernal con Barcelona dejó ayer algunos datos curiosos, a falta de saber si también pasajeros en tierra. Hubo más vuelos con Madrid y los mismos que con Londres y Valencia. Este jueves Vueling ya vuelve a programar cinco frecuencias.
Los menorquines no merecemos esto.