Jarro de agua fría para los usuarios de la ruta entre Menorca y Barcelona. Solo unos días después de que Vueling anunciase a bombo y platillo un refuerzo de la conexión en los meses en temporada turística, los datos oficiales del Ministerio de Transportes hechos públicos ayer por el PSOE-Menorca revelan que la aerolínea del grupo IAG ha sacado la tijera y de que manera en la ruta invernal más utilizada por los menorquines.
El recorte se viene produciendo desde diciembre, pero lo peor está por llegar en febrero, que arrancará con un 36 por ciento menos de frecuencias que hace un año. Hay días, como el próximo miércoles, en que habrá un solo vuelo. Alto y claro: la conectividad aérea de la Isla en los meses de invierno va de mal en peor.
Los datos que maneja el Gobierno sobre la oferta de la ruta, que opera Vueling con un monopolio de facto, son muy elocuentes. El año pasado en febrero se ofreció una horquilla de entre 33 y 37 frecuencias semanales. Ahora la programación es de entre 21 y 26.
La desaparición de frecuencias deja cada vez menos alternativas a los menorquines para conectar con la capital catalana, que está este invierno más lejos que nunca. Las consecuencias de la decisión de la compañía ya se están empezando a notar, elevando el termómetro de las quejas de los usuarios de la ruta, mucho de ellos cautivos por motivos médicos, laborales, lectivos y familiares, ante la falta de alternativas: los horarios son malos, obligan a hacer escalas o a gastar en pernoctaciones fuera de la Isla y las frecuencias más demandadas están sufriendo un incremento de los precios que solo se sostiene gracias al dopaje público del descuento de residente.
El hachazo a la conectividad insular la ha denunciado el secretario general de PSOE-Menorca, Pepe Mercadal, en una rueda de prensa en la que aportó datos oficiales rápidamente verificable en la página web de la aerolínea. Cierto que la empresa apuesta por avanzar la temporada y, a medida que avanza marzo, mejora su conectividad respecto a 2025, pero también que durante doce semanas seguidas, entre diciembre y la primera semana de marzo, encadena sendos descensos interanuales de la programación que se mueven entre el siete por ciento y el 36 por ciento. El mensaje es claro y responde al obvio interés lucrativo de la compañía: apuesta por el turismo, pero no tanto por la conectividad de los residentes.
Cabe recordar que el año pasado la Unión Europea rechazó una intervención pública para limitar los precios en la ruta a través de la Obligación de Servicio Publico (OSP). Entonces alegaron que no existía un fallo de mercado, que la ruta estaba cubierta y no se justificaba una regulación. En ese sentido Mercadal ha calificado lo que está ocurriendo de «fallo de mercado» y volvió a reclamar -asegura que con el apoyo del Gobierno- que se reconsideren medidas para garantizar la conectividad con Barcelona.
mucho lilili y poco lalala solo sabemos quejarnos hay que tomar medidas por ejemplo una marcha hasta el aeropuerto protestar solo así no seguirán aprovechándose de nosotros pero …. quejarnos si pero salir a la calle como en francia para protestar eso queda lejos