La historia del solar de Catisa empezó como tal en noviembre de 2006, cuando se llevó a cabo el derribo de la antigua fábrica de la célebre fábrica bisutera menorquina Carretero y Timoner SA, que en 2004 vendió el inmueble a la promotora inmobiliaria Vertix para trasladar la factoría al polígono industrial de Maó.
Poco después, en 2010, la crisis se llevó por delante esta emblemática industria, pero la historia del solar de la antigua fábrica apenas empezaba a caminar. 20 años después han fracasado todos los intentos de desarrollo privado y finalmente será el Ayuntamiento el que lo compre para cederlo y que el Govern construya pisos sociales.
El impacto de la crisis económica
La hemeroteca guarda muchas páginas escritas sobre el solar de Catisa. En el año 2006 se suscribió un convenio urbanístico entre el Ayuntamiento y la propiedad. El acuerdo fue uno de los grandes caballos de batalla del PP de Maó –entonces con Juan Manuel Lafuente al frente– en la oposición al alcalde socialista Arturo Bagur. Los populares denunciaron que suponía un «pelotazo» para la empresa, que ganaba edificabilidad. La justicia le dio primero la razón pero luego se la quitó.
El paso del tiempo ha confirmado que no existía demasiado beneficio para la promotora, al menos a la vista de las trabas urbanísticas a las que apuntan desde el sector para explicar que en dos décadas no se haya logrado construir nada. No han faltado intentos.
La crisis económica frustró los planes de Vertix, que en el año 2017 se deshizo de todos sus activos. Entraba en escena Neinor Homes, empresa creada en 2015 por el fondo estadounidense Lone Star y que ahora cuenta entre otros con accionistas israelís. Adquirió en una operación multimillonaria la promotora residencial vasca Neinor, que pertenecía a la entidad financiera Kutxabank. Y más tarde los activos de Vertix, incluido –en un paquete nacional– el solar de Catisa.
No tardó en anunciar en su página web que retomaba la idea de levantar pisos en el solar, viviendas de alto nivel de dos, tres y cuatro habitaciones. Las casas no se llegaron a comercializar, aunque estuvieron cerca, ya se había hablado con inmobiliarias para iniciar el proceso de preventa. Fuentes del sector explicaban ayer que el principal freno a las perspectivas de rentabilidad de estos terrenos han sido precisamente las exigencias municipales: entre otras, desarrollar en bloque, no por fases, y ceder gratuitamente una escoleta.
En este tiempo el Ayuntamiento ha sido muy celoso con esta parcela, que funciona como aparcamiento de casi 200 plazas. La propiedad se ha visto tentada en diversas ocasiones de venderla o de empezar a cobrar un alquiler.
Estrategias torcidas haciendo la vida imposible al libre emprendimiento para hacerse de un sitio que les dar'a medallas politicas. Sigan con lo unico que saben, mover la lengua y dejennos vivir !