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Miquel Mora i Previ, dos décadas acompañando el duelo desde la experiencia

Ofrece este sábado en Ciutadella una conferencia en la que compartirá su vivencia personal tras la pérdida de una de sus hijas

Imagen tomada en 2009, año en el que se presentó la asociación Lligams en Menorca. Miquel Mora i Previ aportó su experiencia y formación al grupo impulsor de esta entidad insular, que proporciona acompañamiento en los procesos de duelo | Foto: ARCHIVO

| Menorca |

La pérdida de un ser querido transforma la vida de quienes la atraviesan. El duelo se convierte entonces en un proceso profundo en el que cada individuo aprende, a su propio ritmo, a dar forma a una nueva realidad en la que quien aparentemente ha desaparecido permanece de otro modo. Afrontar el duelo implica tiempo, acompañamiento y espacios de comprensión que permitan transitar este proceso de manera pacífica y respetando las emociones. Es esta la voz de la experiencia de Miquel Mora i Previ después de dos décadas dando acompañamiento espiritual y en el duelo en los hospitales Sant Joan de Déu de Barcelona que se podrá escuchar este sábado a partir de las 10.30 horas en la conferencia que ofrecerá en el Seminario de Ciutadella con motivo de la conmemoración de la Jornada Mundial del Enfermo.

Su trayectoria en este ámbito comenzó tras la muerte de una de sus hijas por una enfermedad oncológica. Tras 25 años como profesor de Ciencias Sociales en la Educación Secundaria Obligatoria, decidió dejar la docencia para dedicarse al acompañamiento en el duelo de familias que, como la suya, habían sufrido la pérdida de un ser querido. En 2005 impulsó, con el apoyo del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, la fundación laica Acompanya-Ca n’Eva, concebida como un complemento humanístico a la labor clínica, como un espacio de encuentro y actividades con madres y padres que también habían perdido hijos. «Con el tiempo vimos que debíamos abrirnos a otros tipos de duelo y empezamos a acompañar a personas que habían perdido a sus parejas o a sus padres, también a quienes se habían separado o divorciado y pasaban por un proceso de duelo», explica Miquel Mora i Previ.

La fundación cumple 20 años. Imagen que ilustra el día que tuvo lugar la presentación oficial de la fundación Acompanya-Ca n’Eva en el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, el 8 de marzo de 2006.

Equipo y ámbitos de actuación

Actualmente, el Patronato es quien dirige la línea de actuación de la fundación, que cuenta con entre 20 y 25 voluntarios de ámbitos muy diversos que reciben una formación básica acordada con el Centro Asistencial San Camilo, de Tres Cantos, que dispone del Centro de Humanización de la Salud, y la Universitat de Lleida, que ofrece un curso especializado en acompañamiento en el duelo y la enfermedad. «Hay una tendencia a lo clínico y psicológico, pero existe una vertiente humanística y espiritual que, a veces, sin querer, se descuida y es básica», defiende en este sentido Mora i Previ.

La fundación Acompanya-Ca n’Eva ha mantenido vínculos con la asociación Lligams en Menorca, pero principalmente opera en la provincia de Barcelona y en los hospitales Sant Joan de Déu. También colabora desde octubre de 2020 con el arzobispado de Barcelona a través del Servicio de Acompañamiento en el Duelo y la Enfermedad (Sadim).

Acompañamientos y encuentros grupales para vivir el duelo en armonía

La metodología de trabajo de la fundación Acompanya-Ca n’Eva comienza con una entrevista personal para valorar cada caso. A partir de ahí, la persona puede integrarse en sesiones grupales semanales —organizadas según el tipo de pérdida— o continuar con acompañamiento individual hasta estar preparada para el grupo.

Además, aunque la fundación ya no dispone de la residencia donde organizaba actividades, encuentros y fines de semana formativos, sí ofrece este tipo de eventos en otros espacios. La fórmula que siguen los voluntarios que la conforman es la convivencia formativo-transformadora, enfocada en la dimensión humanística y espiritual del duelo, a menudo relegada frente al enfoque exclusivamente clínico o psicológico.

El nombre Acompanya-Ca n’Eva ya remite etimológicamente a esta idea, a «compartir el pan en un hogar, fuente de vida», a poner el énfasis en acompañar, en estar al lado del otro.

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