La decisión de AENA de abortar el proyecto de control virtual del tráfico aéreo ha reanimado con virulencia la reivindicación de que se sustituya la vieja torre. Los mensajes que se están lanzando a la opinión pública –los más alarmantes los que firma el propio presidente del Consell, Adolfo Vilafranca– no se limitan a criticar la obsolescencia de la infraestructura, la más antigua de España, con los consabidos problemas estructurales que arrastra desde hace años, sino que van más allá, mucho más allá: ponen en seria duda su operatividad, dicho en términos más comprensibles, la garantía de continuidad y la seguridad del tráfico aéreo. Son palabras mayores en cualquier aeropuerto, mucho más en el de un territorio insular.
Aunque entre las voces que advierten de este presunto riesgo están también Esquerra de Menorca y CCOO, resulta especialmente relevantes las que provienen del Grupo Popular y del equipo de gobierno del Consell insular, siendo como son un partido de gobierno y una institución los que difunden dudas sobre la seguridad del tráfico aéreo. La exposición de motivos que acompaña la propuesta de acuerdo que el PP presenta al pleno del lunes –suscrita por Vilafranca– es elocuente.
«Las carencias de la torre de control no solo afectan a la seguridad del tráfico aéreo, sino a la integridad física y bienestar de los trabajadores», asegura, dando por cierta la primera afirmación. «Cualquier incidencia operativa que afecte a esta infraestructura –su situación la califican de crítica– supondría en la práctica un aislamiento inmediato de la Isla, con graves consecuencias económicas, sociales y sanitarias». Es el escenario que dibuja el Grupo Popular para reclamar una nueva torre de control «plenamente operativa, que garantice la seguridad, la continuidad de las operaciones (sic) y unas condiciones laborales adecuadas». Son afirmaciones para las que no adjuntan detalle alguno que aclare esas deficiencias de las que aseguran que adolece la vieja torre.
También el propio Consell ha emitido estos días un comunicado en el que Vilafranca exige «responsabilidad» al Gobierno al tiempo que subraya que los problemas de la torre de control no son «solo una cuestión técnica», sino «una cuestión de seguridad operativa». Mucho más comedido ha sido el sindicato CCOO, que a través de su Sección Sindical en el Grupo AENA, afirma que las obras de mejora que se han realizado en la torre vieja (más de 1,3 millones gastados) «siempre han sido sobre la estructura, pero no sobre los sistemas operativos». El sindicato hizo llegar en junio de 2025 un informe en que comunicaban a la dirección del aeropuerto «la grave situación existente que entendemos que puede crear problemas de operatividad». No han recibido respuesta.
HolaEl dinero por el que preguntas va a parar a todos los trabajadores a los que tenemos que alimentar medio año porque solo trabajan el otro medio. ¿De dónde os creéis que salen tantos millones, del cielo?