El Ayuntamiento de Maó deberá efectuar una evaluación técnica detallada del estado de la red municipal de agua para identificar los tramos más deteriorados y reducir las fugas. Así lo aprobó este jueves el pleno municipal con el voto en contra del PSOE.
La abstención de Ara Maó permitió que la iniciativa del PP saliera adelante con el apoyo del concejal no adscrito, Xisco Cardona. Los populares consideran que el foco de la gestión del agua debe ponerse en las fugas y no en otras medidas como la reciente moratoria de piscinas.
«Catastrofismo y demagogia»
El equipo de gobierno acusó al PP de hacer «catastrofismo y demagogia» con su diagnóstico de la situación y aseguró que no se deja de trabajar en la detección y reparación de estas fugas, así como en la renovación de instalaciones.
El alcalde, en su turno de réplica, subrayó los abusos que persisten en el consumo estival: «Si mejoramos la red de agua no es para que después un 'rent a car' gaste 20.000 litros al día en verano para limpiar sus coches o para que se malgasten toneladas en regar el césped de un chalé», aseguró Héctor Pons.
La teniente de alcalde de Ciudad, Elena Costa señaló que las pérdidas actuales de la red en Maó suponen el 14 por ciento del caudal extraído de los pozos, aunque cifró el porcentaje imputable directamente a fugas en un 10 por ciento. El resto lo atribuyó a otros factores como fallos de lectura de contadores o conexiones fraudulentas. Esta cifra, añadió, está muy por debajo de la registrada en otros municipios —en Es Migjorn supera el 50 por ciento— y cumple con los objetivos del Plan Hidrológico de Balears, que fija un umbral del 17 por ciento para 2027.
El PP, ante esta respuesta, acusó al equipo de gobierno de conformista. «No queremos compararnos con los peores», afirmó Virginia Victori, «por coherencia antes de pedir sacrificios a las familias en verano o suspender las licencias de las piscinas deberíamos garantizar la máxima eficiencia en lo que compete al ayuntamiento». La portavoz popular calculó que el agua que se pierde bajo tierra en Maó equivale al llenado de más de 4.000 piscinas cada año.
A pesar de que Ara Maó permitió con su abstención que se aprobara la moción del PP, su portavoz Jordi Tutzó minimizó el impacto real que tienen las fugas en la red de distribución, ya que el agua regresa al subsuelo a diferencia de la que se usa para llenar las piscinas: «No es una situación tan grave y ha mejorado mucho en los últimos años, los expertos dicen que bajar esta pérdida por debajo del 15 por ciento es casi imposible», relató el concejal.
Tanto Ara Maó como el PSOE coincidieron en reclamar al Govern que ayude más a los ayuntamientos a la hora de invertir en el ciclo del agua. «El último reparto de la ecotasa que da siete millones a toda Menorca, da vergüenza», enfatizó Jordi Tutzó, «en Maó nos anuncian 1,3 millones para dos obras que ya se presentaron hace un año cuando solo para la obra del colector sur se necesitarían ocho millones».
La red de agua potable de Maó consta de 160 kilómetros de canalizaciones, de los que 117 son de distribución y el resto conexiones troncales. Se revisan dos veces al año, según explicó Elena Costa. Así, entre mayo de 2025 y enero de 2026 se habrían detectado y reparado un total de 59 fugas, según datos de Hidrobal.
Para el PP, no obstante, el ayuntamiento no puede limitarse a renovar las canalizaciones a que llegue el turno para la rehabilitación de una calle y debería mostrar una actitud más proactiva. La moción aprobada en el pleno incluye el compromiso de poner en marcha un plan específico de reducción de fugas.
De nuevo el alcalde en boca de todo el mundo. No sólo gestiona mal, sino que además se jacta de ello. Lo de limpiar cualquier cosa es de derechas. No sean fachas, límpienlo todo con saliva como haría un buen sociata.