El sector insular de las energías renovables está pagando los platos rotos de una mala planificación en la primera fase de la transición energética de Menorca. Se ha querido avanzar muy rápido –en gran medida por intereses políticos– en la concesión de autorizaciones para dar el gran salto hacia las renovables y no había suficiente red ni demanda para dar salida a tamaña producción.
Los permisos otorgados para nuevos parques solares y las inversiones necesarias para evacuar la producción de las instalaciones –muy superior a la demanda– han avanzado de forma muy descompasada hasta desembocar en el atasco actual, que lleva a poner en riesgo el negocio de los promotores y, no hay que olvidarlo, a que en la Reserva de Biosfera se esté desaprovechando una enorme cantidad de energía renovable.
Vías de salida
No ha sido una situación sobrevenida. Sin ir más lejos, este diario lleva años advirtiendo de lo que iba a ocurrir. La concesión de puntos de acceso a la red para parques solares ha agotado el espacio. Desde Red Eléctrica, transportista y operador del sistema, prefieren ver el vaso medio lleno, subrayando que se está sacando el máximo provecho a la red. La visión de los productores es totalmente distinta, ven el vaso medio vacío. Se han otorgado demasiadas autorizaciones en un momento en que la demanda insular todavía no lo requiere y en que el único enlace submarino existente no da –en condiciones de seguridad– para exportar la sobreproducción.
La delicada situación puede aliviarse con la entrada en escena de las baterías, prevista (si se cumplen las últimas previsiones) a finales de 2026 y, más a largo plazo, con el segundo enlace anunciado para 2030. Otra salida que todavía está verde a la espera del desarrollo final de la normativa es la instalación de baterías en los parques solares, que permitirá almacenar la sobreproducción para volcarla en de noche.
"...existía un fuerte deseo, en gran medida motivado por intereses políticos, de otorgar los permisos muy rápidamente...'. Intereses políticos...Tres conjeturas sobre quién. Aquí vemos la "mentira verde" en acción. Para ello, todo debe ceder y aprobarse a la fuerza, sin consulta y con total falta de realismo. Con todas las nefastas consecuencias que ello conlleva. "Así debe ser, y así será", gritan... Solo una cosa les importa.