En un contexto cada vez más digitalizado, en el que la exposición a las pantallas se produce a edades cada vez más tempranas, el IES Maria Àngels Cardona se ha convertido en el primer centro de Balears en limitar el uso de los Chromebooks y reforzar los materiales en papel. El claustro de profesorado del instituto de Ciutadella aprobó el pasado 11 de marzo un nuevo modelo de uso de los soportes de aprendizaje en la ESO con el objetivo de reducir, a partir del curso 2026-2027, la utilización de estos dispositivos portátiles y fomentar la recuperación de los libros y cuadernos en papel en las aulas. La medida responde a una reclamación de las familias y a un debate que en los últimos meses se ha extendido a otros institutos y podría marcar el camino hacia posibles cambios el próximo curso en el uso de los Chromebooks.
Mejorar el aprendizaje, las competencias lingüísticas y la comprensión lectora del alumnado —cuyo diagnóstico tiende a la baja en las pruebas del Institut d’Avaluació i Qualitat del Sistema Educatiu de Balears (Iaqse)— es uno de los objetivos que persigue el centro con la adopción de este nuevo modelo. Para ello, el instituto de Ciutadella ha definido que el soporte en papel será la herramienta de referencia tanto para las elaboraciones del alumnado como para la organización y estructuración de la materia. Los Chromebooks se utilizarán únicamente como herramienta complementaria o de apoyo y su uso no podrá superar el 20 por ciento del horario semanal de la materia en primero y segundo de la ESO ni el 50 por ciento en tercero.
El director del centro, Nel Martí, explica que estas limitaciones responden a las recomendaciones de la Conselleria de Educación y de organismos internacionales para reducir el tiempo de exposición a las pantallas. Por este motivo, el instituto también ha aplazado hasta tercero de la ESO la implantación del dispositivo portátil personal. Aunque las familias no deberán adquirir estas herramientas, el alumnado de primero y segundo de la ESO sí podrá disponer de ordenadores como recurso complementario en las aulas. Su introducción en tercero, reconoce Martí, no será obligatoria y, en los casos de familias vulnerables o que se opongan al uso de los Chromebooks, se aplicará el protocolo correspondiente para garantizar una alternativa.
Gratuidad
Dado que el objetivo es regular el tiempo frente a las pantallas y promover tanto la escritura manual como la lectura en papel, el IES Maria Àngels Cardona también suprimirá, salvo excepciones justificadas, el uso de licencias digitales. No serán necesarias porque, según defiende el director, todos los libros de texto, de lectura y los dosieres serán en papel y gratuitos. Con la intención de hacer realmente efectiva la gratuidad de la enseñanza, el instituto asumirá el coste del material para prestarlo al alumnado, que podrá reutilizarlo, con el compromiso de los departamentos de mantenerlos durante un mínimo de cuatro cursos escolares. El centro quiere asegurar un límite razonable de peso y volumen en las mochilas y, para ello, considera asumible que los libros y dosieres permanezcan en las taquillas disponibles en las aulas. En las mochilas solo se debería transportar diariamente el cuaderno de trabajo.
El nuevo modelo, añade Nel Martí, debe ser accesible, económicamente asumible y con alternativas tanto en papel como en formato digital, que asimismo permitan adaptaciones para quienes tengan necesidades específicas. Los recursos, subraya, han de ayudar al alumnado a organizarse mejor, a trabajar de manera autónoma y a desarrollar competencias digitales de forma responsable. «Los Chromebooks han modificado hábitos y, ante las evidencias, debemos actuar para reconducir la situación».
manu menorcaEn el debat educatiu contemporani, sovint es planteja si la presència de continguts religiosos a l’aula pot ser perjudicial per al desenvolupament dels alumnes. Aquesta qüestió requereix una anàlisi rigorosa i allunyada de simplificacions. El plantejament que equipara l’ensenyament de la religió amb un risc per a la salut mental parteix d’una confusió conceptual rellevant: confon la transmissió cultural i simbòlica amb l’afirmació literal de fets empírics. Les tradicions religioses, com qualsevol altre cos de pensament humà —incloent la filosofia, la literatura o fins i tot determinades corrents ideològiques contemporànies—, operen en gran mesura en el pla simbòlic, narratiu i ètic, no en el científic. Interpretar-les exclusivament des d’un literalisme ingenu no només empobreix la seva comprensió, sinó que impedeix analitzar el seu veritable paper en la formació cultural de les persones. Des d’una perspectiva educativa, el coneixement religiós no s’introdueix necessàriament per ser cregut, sinó per ser comprès, contextualitzat i, si escau, críticament avaluat. De fet, una formació que exclogui completament el fet religiós corre el risc de generar individus amb una visió parcial de la història, l’art, l’ètica o fins i tot dels conflictes socials contemporanis, profundament marcats per la dimensió religiosa. Cal recordar, a més, que en el sistema educatiu espanyol l’ensenyament de la religió té caràcter voluntari, fet que reforça el principi de llibertat de consciència.