El colectivo ‘Aules lliures de pantalles’ de Menorca ha reaccionado de forma positiva al nuevo modelo de uso de los soportes de aprendizaje en la ESO aprobado por el IES Maria Àngels Cardona, que limitará, a partir del curso 2026-2027, la utilización de los Chromebooks y reforzará los materiales en papel. Las medidas que contempla el nuevo modelo responden, en general, a las propuestas de este colectivo, que promueve una revisión del uso de los dispositivos electrónicos en las aulas. «Estamos completamente de acuerdo con el proyecto. Es equilibrado y está muy bien planteado. Animamos a otros institutos a que copien esta iniciativa. El IES Maria Àngels Cardona ha demostrado que es posible otro modelo sin abusar de la tecnología», expresan.
Familias y profesionales de la educación y de la salud integran este colectivo, que defiende la regulación de la digitalización en la enseñanza para liberar de pantallas las aulas. «No estamos en contra de la competencia digital ni del uso de herramientas tecnológicas, estamos en contra del abuso y de que, además, tengan que comprarlas las familias», matizan. Al mismo tiempo, puntualizan que «somos conscientes de que vivimos en un mundo digitalizado y entendemos que estos dispositivos sean recursos complementarios». Sin embargo, consideran que hasta ahora ha habido un «abuso» y una guía «poco clara o inexistente» respecto al uso de los Chromebooks.
No es solo una cuestión pedagógica, insisten, sino que también conlleva efectos adversos en la salud física y mental de los jóvenes. «Debemos protegerlos, son menores y está demostrado que el uso de pantallas puede alterar el desarrollo neurofisiológico», afirman. Además, explican que el mal uso de estos ordenadores portátiles, especialmente a través del correo electrónico, ha propiciado casos de bullying o ciberbullying entre los estudiantes. «También facilita acciones que pueden llegar a ser delictivas. No somos conscientes de los peligros de estar hiperconectados, sobre todo en menores», apuntan. Por este motivo, valoran positivamente la decisión del ‘Cardona’ de reducir el tiempo de exposición a las pantallas y aplazar hasta tercero de la ESO la implantación de los Chromebooks.
«Es un proyecto con futuro, que tiene en cuenta tanto la parte pedagógica como la salud del alumnado y la economía de las familias», destacan, en relación con el propósito del centro de reducir el peso y volumen de las mochilas y con la implantación de la gratuidad y reutilización de libros de texto, de lectura y dosieres. También ponen en valor que el nuevo modelo haya encontrado el «equilibrio» entre los dispositivos tecnológicos y los materiales en papel, tanto para el bienestar del alumnado como del equipo docente.
La iniciativa anima ahora al colectivo a seguir reivindicando sus propuestas, que también giran en torno a la protección de datos y al consentimiento informado. En su manifiesto, desde ‘Aules lliures de pantalles’ piden alternativas para aquellas familias que no autoricen la creación de una cuenta de correo electrónico asociada a las herramientas digitales y reclaman que se cumpla la prohibición del uso de teléfonos móviles en los centros educativos de Menorca, dado que en determinadas actividades se sigue solicitando como herramienta.
Entiendo la preocupación por el abuso de pantallas en menores y me parece bien que se busque un uso más equilibrado. Pero una cosa es poner límites y otra dar la espalda al futuro. El papel tiene valor, sí, pero vivimos en un mundo cada vez más digital, y en los próximos años la interacción con herramientas tecnológicas y con inteligencia artificial será cada vez más necesaria. El verdadero error no sería usar menos pantallas en algunos momentos, sino educar a los jóvenes sin prepararlos para la realidad que viene. La clave no es volver atrás, sino enseñar a usar la tecnología con criterio, sin abusos pero sin miedo.