Desde hace un mes y medio la balsa de la comunidad de regantes de Ciutadella no ha podido volver a llenarse con el agua procedente de la depuradora sur. El motivo es que el efluente que sale de esta planta presenta un nivel de salinidad superior a los 3.000 microsiemens por centímetro, un valor que se considera dañino para el riego agrícola.
La comunidad de regantes celebró ayer una asamblea general extraordinaria para abordar el relevo en la presidencia tras la dimisión de Pedro Bosch. El director general de Agricultura, Fernando Fernández, acudió al encuentro y explicó que se está trabajando en la actualización del censo de regantes y del sistema de votación.
La campaña de riego se está haciendo con el agua que pudo almacenarse en la balsa durante el invierno. Arrancó a finales del mes de marzo, pero preocupa que no se pueda seguir llenando hasta resolver el problema con el exceso de sal. Este hecho condiciona su aprovechamiento y pone en peligro las cosechas.
La intrusión marina en la red de alcantarillado está detrás de gran parte de los problemas que afectan a las balsas de riego en Menorca. Las depuradoras eliminan los contaminantes del agua residual, pero no así el nivel excesivo de sal. El resultado es que el caudal, una vez tratado, no es apto para el riego agrícola. En esta ocasión el Ayuntamiento de Ciutadella no ha podido localizar el posible foco de intrusión.
En la actualidad, la comunidad de regantes de Ciutadella la integran 24 comuneros, entre los que también figura el ayuntamiento, y gestiona una superficie de 211 hectáreas de regadío. El sistema de gobernanza se basa en un modelo proporcional, con un voto asignado por cada cinco hectáreas. Se da la circunstancia de que el consistorio pasará a ocupar en esta nueva etapa la secretaría de la comunidad.