Sin haberse iniciado la temporada turística, la aparición del enésimo vertido en el Torrent d’Algendar que separa Cala Galdana de Serpentona, dos urbanizaciones fronterizas de dos municipios distintos, ha colmado la paciencia del consistorio ferreriense, hasta el punto que ha trasladado su desacuerdo al de Ciutadella en torno a la asunción de responsabilidades por esta y otras causas.
Criterios opuestos en ambos ayuntamientos en una cuestión en la que llueve sobre mojado llevan al alcalde de Ferreries a plantear la opción de asumir varias tareas para mejorar la imagen del núcleo turístico aunque no pertenezca a su territorio por la confusión que crea al visitante.
Servicios conveniados
Al margen de la obra para renovar el alcantarillado de Serpentona y de la ampliación del aparcamiento, como cuestiones de urgencia, que competen a Ciutadella y al Consell, Ferreries está dispuesta a asumir otros cometidos de menor entidad, pero que inciden directamente en el estado y la percepción global de las dos urbanizaciones. «Si ellos no son capaces de hacerlas, lo hablamos y nos encargamos nosotros», señala Pedro Pons.
Limpieza de calles, vaciado de papeleras, seguridad ciudadana con rondas de control a cargo de la policía local ferreriense y la recogida de basuras son los tres cometidos que está dispuesto a que realice su corporación de forma conveniada con el Ayuntamiento de Ciutadella, con la correspondiente compensación económica, si se acepta el planteamiento. Valorar el coste de estos servicios y optimizar recursos «porque no tiene sentido, por ejemplo, que vengan dos empresas distintas a la recogida de residuos», señala Pons.
Es la solución que observa para poner coto a la percepción del visitante que siempre asocia el nombre de Cala Galdana a toda la urbanización, cuando la parte situada al otro lado del torrente es Serpentona y corresponde a Ciutadella. «Nos llaman y nos avisan de suciedad, cortes de suministro..., y tenemos que escucharles, pero les decimos que no es nuestra responsabilidad», indica Pedro Pons. «Estamos cansados de recibir quejas de una urbanización que no es de Ferreries porque la gente no lo distingue ni entiende que la mitad esté bastante bien y la otra esté como está».
No es que exista falta de entendimiento entre las dos corporaciones, «pero al final cada uno es responsable de la suya, nosotros les transmitimos las quejas, pero ya depende ellos ir a subsanarlas o no». Lo cierto es que pese a ese entendimiento no realizan acciones conjuntas más allá del convenio sobre el torrente, que el alcalde de Ferreries estima innecesario.
Refuerza su teoría a partir de la encuesta de PIME sobre el estado de los núcleos turísticos. Hasta 2012 Cala Galdana aparecía como uno solo y siempre quedaba en una clasificación intermedia, pero a partir de ese año, al figurar por separado, «la nuestra escaló a las primeras posiciones y Serpentona tocó fondo», indica.
La lejanía física del municipio ciutadellenc y el hecho de que este gestione hasta nueve urbanizaciones puede incidir en el desequilibrio. La distancia es larga para llegar a ella en cuestiones rutinarias, admite Pons. En cuanto a las inversiones, «es cierto que nosotros solo tenemos una urbanización y Ciutadella muchas, pero también tienen muchos recursos y aquí entra la forma que cada uno tiene para utilizarlos», añade el alcalde de Ferreries.
El ejemplo del alcantarillado o el aparcamiento de Serpentona lleva años pendiente, «siempre dicen que será este invierno pero no llega nunca». La ampliación del parking ha sido asumida por el Consell hace un año «pero era del Ayuntamiento y dispuso de los ingresos que le correspondieron por la quiebra del touroperador Thomas Cook para invertirlos en esta obra hasta que acabaron de perderlos por no ejecutarla», indica el primer edil.
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