Llegó el momento de la verdad para el sistema de recogida de basura puerta a puerta en Maó. Desde este lunes se aplica en algunas de las áreas con mayor densidad de población del municipio, en zonas con grandes bloques de pisos de los barrios de Andrea Doria, Borja Moll y la parte más poblada de la Avinguda Fort de l’Eau. Una zona que agrupa 1.700 viviendas, cifra que equivaldría a unos 5.000 vecinos.
Durante las horas previas se retiraron los contenedores antiguos y se instalaron unos noventa árboles (o postes) para cubos y seis módulos de colgadores de dichos recipientes. También se ha hecho coincidir la apertura del área de aportación de residuos para situaciones excepcionales, frente al colegio Mare de Déu del Carme (hay otra en la calle s’Esperó, en el polígono).
«Quejas preventivas»
Mientras se terminaban de instalar los postes, decenas de vecinos de la zona se acercaban a recoger sus cubos a la caseta ubicada en la Avenida Fort de l’Eau, junto a la gasolinera de Abu Umar. A media mañana, el ritmo de recogida era constante y las dos trabajadoras no tenían un momento de descanso en su labor de informar y entregar los dos recipientes. Y en la cola, en los breves minutos de espera, algunos ciudadanos intercambiaban sus dudas y opiniones. Algunos se mostraban favorables al puerta a puerta, «porque hay que mejorar la recogida selectiva, para aumentar el reciclaje» –comentaba un vecino de Fort de l’Eau–. Otros se inclinaban a esperar a ver cómo funcionará el servicio, pero la mayoría exponían serias dudas sobre su eficacia o se oponen al puerta a puerta que se impulsa desde el Consorcio de Residuos y el Ayuntamiento.
El teniente de alcalde de Servicios Urbanos y Medio Ambiente, José Manuel García, reconoce que los primeros días de implantación son los de más dudas o «quejas preventivas», porque «es ahora, cuando les retiran los contenedores que había, cuando algunos se preocupan más por saber qué les toca hacer». De manera similar se expresa el director insular de Medio Ambiente, Mateu Aínsa. «Sobre todo hay queja ciudadana antes de comenzar».
Pero ambos representantes exponen que las cifras evidencian la efectividad del puerta a puerta para mejorar en las obligaciones que determina la Unión Europea. En 2025, gracias al puerta a puerta, la recogida separada se situó en el 49 por ciento en Maó, una cifra nueve puntos superior a la de 2024 y que, junto a las deixalleries permitió alcanzar el 54,1 por ciento de separación en origen. (La normativa obligaba en 2025 a separar el 55 por ciento).
Otra queja se centra en el hecho de que la orgánica solo se recoja tres días a la semana. «Se consideró suficiente y así se hace en otros lugares. También contamos con algún dato que, aunque pueda tener margen de error importante, indica que los días con menos cubos en la calle son los de la orgánica», detalla Aínsa; mientras que García añade que si alguien no puede tener cualquier fracción en casa hasta el momento de recogida, la puede llevar al área de aportación para situaciones excepcionales.
Finalmente, el incisivo también es fuente de preocupación entre los afectados por la penúltima fase del puerta a puerta. «Comprendemos todas las dudas planteadas y trabajamos para darles solución, pero los vecinos se adaptarán como ya han hecho en más del 70 por ciento de Maó, porque es necesario para aumentar el reciclaje» y cumplir con las normas europeas; expone García para concluir.
Ja fris de que sigui es vespre...