En la actualidad se considera que caminar es un ejercicio físico más recomendable que la carrera u otras técnicas deportivas. Sin embargo existen diferencias sustanciales entre los diferentes terrenos que pisemos, en cuanto a los beneficios fisiológicos a obtener.
Si caminamos sobre un terreno pedregoso, trabajaremos el equilibrio y la propiocepción, tomando conciencia de nuestra posición corporal. Los pies están obligados en este terreno a corregir los posibles desequilibrios producidos al pisar piedras irregulares. Los músculos gemelos y los tobillos se fortalecen. El core trabaja sus músculos, ayudándonos a mantener una buena postura.
Si el terreno es un camino asfaltado, es más fácil la marcha, pero la dureza que pisamos fuerza la planta del pie y carecemos de amortiguación para proteger las articulaciones del impacto de la pisada. Por otra parte, en tiempo caluroso, el recalentamiento del asfalto puede empeorar problemas circulatorios en las piernas.
Caminar sobre la arena, ya sea en la playa o en un camino arenoso, requiere más esfuerzo.
El trabajo muscular es más intenso y también podemos fortalecer nuestros tobillos al ir corrigiendo la posición en función de las irregularidades de la superficie que pisamos, así mejoramos nuestra coordinación.
Hacer marcha sobre la cinta de una máquina a propósito para ello, nos resguarda de las posibles inclemencias del tiempo pero nos limita al no poder realizar este ejercicio al exterior. Por otra parte, la amortiguación de la pisada no es la ideal. Como ventaja podemos destacar que la inclinación de la cinta la variamos a nuestro gusto.
Caminar descalzos sobre la hierba, es muy placentero pero nos arriesgamos a lesiones en los pies. Las personas diabéticas sobre todo mejor no practicarlo. El arco plantar se fuerza en esta modalidad pudiendo además producir dolores de espalda. Algunos médicos no son partidarios de esta práctica.
Otra posibilidad es marchar sobre un camino después de la lluvia. Los posibles charcos harán divertido el chapoteo al caminar. Es conveniente realizarlo con calzado impermeable. Si durante la lluvia ha hecho viento y el camino es arbolado, pisar hojas caídas y pinaza nos dará sensación de alfombrado. Después de la lluvia, en caminos rurales el olor de la tierra mojada nos relaja.
Caminar campo a través, es una posibilidad más, aquí nuestra visual, mirando a la lejanía nos concentra en el ejercicio. De todos modos debemos procurar que el suelo que pisamos no sea excesivamente irregular y no esté completamente cubierto de vegetación a fin de ver donde ponemos los pies. También podemos prestar atención a sonidos emitidos por animales.