Especialmente virulento y agresivo tiene que ser el temporal para que el transporte marítimo entre islas y península se vea interrumpido. Se trata del recurso, prácticamente único, del que dependemos los residentes isleños para abastecernos con la llegada de los suministros para las grandes superficies comerciales, aunque contemos siempre con la exquisitez de los productos de proximidad, al margen de otras necesidades que proceden de fuera obligatoriamente.
Es por ello que en imágenes como la que acompaña este texto se valora todavía más el trabajo abnegado del personal marino que pasa gran parte de su existencia a bordo enfrentando travesías de aquellas que retiran para siempre las ganas de subirse a un barco, ese medio de transporte que en otros tiempos era el más utilizado para salir y entrar de la Isla.