Los jóvenes de Balears necesitan ahorrar durante décadas para contar con los recursos necesarios que les permitan afrontar la compra de una vivienda digna a precio asequible. Hoy, todo un oximoron.
En primer lugar, hay que pagar la entrada y formalizar la operación hipotecaria con alguna entidad bancaria y acceder a la financiación reclamada por las inmobiliarias y propietarios.
Ante las dificultades para obtener estos préstamos, muchos de los jóvenes optan por la vía del alquiler. Sin embargo, el coste de esta fórmula también se ha disparado y el plan que puso en marcha el Govern, consistente en ayudas para los pisos con un alquiler inferior a 900 euros no se está aplicando precisamente porque los precios están por las nubes.
Una ojeada a las los buscadores inmobiliarios más conocidos evidencia dos hechos preocupantes: la falta de oferta y que las viviendas disponibles se alquilan a precios cada más elevados. El efecto de este escenario consiste en un desplome de las solicitudes para obtener estas ayudas. La iniciativa está bien planteada pero debe ser revisada y también hay que facilitar la construcción de más viviendas de manera urgente.