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El faro de Alejandría | Crónicas del Camino de las Estrellas (5)

De vino bueno, internet de la tierra y el cielo y pícaros camineros

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13/10 Castrojeriz-Fromista-24 km
Hay días que uno lo dejaría, pero algo, una fuerza irresistible, te hace seguir. En mi caso es el reto, el reto de alcanzar una meta propuesta, el 'leit motiv' de mi vida.

La mayoría de las fuentes en el Camino están contaminadas, no sé dónde vamos a ir a parar. Por lo menos todo el Camino está cuajado de parques eólicos. Al margen de los que estén en contra (que me da la sensación de que estarían a favor de que se instalasen si no los hubiera, el caso es llevar la contraria) me parece un gran logro esta apuesta por las energías limpias.

Paso por un pueblo que se llama "Matajudíos". Aquí si no matamos moros, matamos judíos. Somos muy de matar a todo el que no piensa como nosotros.

Entro en Palencia por un puente sobre el Pisuerga jalonado por los ocres del otoño. Poco después alcanzo el Canal de Castilla un hermoso recorrido entre álamos por ese río artificial que construyó el marqués de la Ensenada en el siglo XVIII para unir la meseta con el puerto de Santander y no se acabó nunca. Al menos ha quedado su serena belleza.
Llego a Frómista. De esta pequeña localidad palentina lo más destacado es su hermosa iglesia de las pocas de estilo románico puro del Camino.

14-10 Frómista-Carrion 20 km
Se me junta una coreana que me cuenta que es católica y que viene al Camino "por cosa de religión". Yo le digo que yo no, que no practico cultos de latría, dulía e hiperdulía (en realidad se lo dije más sencillo pero lo pongo así para presumir en el artículo), entonces va y me dice "¡ah claro, usted lleva a su Dios dentro". Lista la coreanita. Es la frase más profunda que he oído nunca en el Camino.

En Carrión buen albergue (Espíritu Santo) regido por las monjas. Limpieza, corrección y un encanto especial que no encuentras en los albergues privados, mucho más asépticos y comerciales. Aquí tienen Internet y junto al ordenador hay una mesita con un crucifijo y una biblia sobre un cojín. La monja te dice: "Aquí tiene usted la Internet de la Tierra por la que debe pagar un euro a la hora para su mantenimiento y al lado la Internet del cielo que es gratis" y luego guarda un silencio en el que está implícito la palabra "elija".

Estos días de euforia preelectoral para algunos, este pueblo de los infantes que les dieron badana a las hijas del Cid (doña Elvira y doña Sol) en el robledal de Corpes, se llena de caciques y marquesonas que parecen mandar mucho por aquí y que parecen venir a intimidar a los lugareños. Una especie de pucherazo subliminal. Suelen llevar el cuellito del niqui levantado y una gorra de visera azul con una bandera nacional en forma de arco iris, que se ponen cuando bajan del 4x4.

Dejando aparte esa cosa que llaman política, conviene señalar la excelencia de los vinos del Camino, desde Pamplona donde están los navarros, luego los Rioja, Ribera del Duero en Castilla, el Bierzo en León y albariños y ribeiros en la Galicia celta. Tomados con moderación uno puede disfrutar su delicioso sabor por poco que entienda. Aun incluso los que no entendemos nada.

15/10 Carrión Calzadilla
de la Cueza 18 km

Siete de la mañana. Tiempo despejado. Todavía es de noche. Estamos solos en este páramo, una vez más, el Universo y yo. A la izquierda el brazo exterior de la galaxia, el espinazo de la noche, con Orión resplandeciente. Uno toma conciencia de la orilla del Universo que ocupa. La Vía Láctea, la galaxia en la que se encuentra nuestro sistema con millones de ellos más, gira junto a sus compañeras del llamado Grupo Local y se dirige a su vecina Andrómeda. El Sol gira también alrededor de ella, dirigiéndose hacia la estrella Alfa Centauro, además de su propio movimiento de rotación. La Tierra le acompaña con el suyo, en un movimiento helicoidal y nosotros, yo mismo, giramos en ella y con ella.

Todo está en orden, como un mecanismo de relojería y en estas vastas planicies solitarias se adquiere noción de ello; de lo muy grande y de nosotros, pequeños seres arrinconados en un planeta perdido en la galaxia.

En Carrión aparecieron los pícaros. En el Camino hay pícaros. En este caso se trataba del truco del cocinero. Se les conoce en seguida por poco que sea uno observador. Suelen ir dos: maestro y discípulo, uno joven, el otro mayor, suelen proceder cada uno de lugares de España muy distintos. No parecen, pues, coleguillas y además están esos andares carcelarios ansiosos, que no encajan con el caminar parsimonioso del peregrino. Total, se introducen en el albergue y uno dice que es cocinero y propone por cinco euros hacer un buen guiso de cena para todos. La gente se apunta. Todos menos yo, que me huelo la tostada. Total se prepara el ágape, corre el vino y... ¿dónde está el maestro?, ¿porqué no está cenando con el discípulo? Subo para los dormitorios y le encuentro rebuscando entre las mochilas.

-¿Qué haces?

-Nada, nada, buscaba un enchufe para cargar el móvil.

-Ah, vale, vale.

Me quedé vigilando y el sujeto se bajó. Después de cenar desaparecieron.
Cosas del Camino.

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