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Estuvo 'cumbre', Sr. presidente

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La crisis está superada». Algunos de los miles de españoles de los que en su hogar están todos parados se hacían cruces escuchando al presidente Rajoy diciendo que la crisis está ya superada, les dio por tentarse la ropa, por pellizcarse las carnes, pues era cosa de comprobar que no estaban soñando.

El superávit en la hucha de las pensiones lo tenemos desgraciadamente casi superado, al borde mismo del encefalograma plano. De aquel capital que dejó Zapatero en algo más de una legislatura, el gobierno actual lo ha dejado casi en tabla rasa.

En cuanto a la declaración como testigo en el juicio del caso Gürtel, yo no recuerdo de otro testigo que supiera menos sobre lo que le preguntaban, me recordó por un momento la táctica de la infanta. ¡Normal oiga! En un presidente del Gobierno y del partido que lo sustenta que «jamás me ocupaba de asuntos económicos». Sin embargo, quien se reivindicaba como neófito en los asuntos económicos, al día siguiente se ve con que con la luz del amanecer lo vio todo de otro color, dando un recital de cómo está nuestra economía de bien. El viernes 28 de julio, diseccionó en media hora los datos agavillados relativos al fantástico crecimiento en la creación de empleo y la estabilidad a la que nos ha llevado su gobierno. Brillante argumentación social y económica para un presidente de gobierno que «jamás me ocupaba de asuntos económicos», dijo. Salvadas sean todas las distancias, se me vino a la memoria lo de aquél que después de gobernar durante cuarenta años este país, le dijo a alguien que le escuchaba: «Haga como yo, no se meta en política». ¿Cómo creerse que todo un presidente de Gobierno que también preside el partido gobernante se despreocupe de las finanzas del partido y las del país que preside? Eso Sr. presidente no hay cristiano que se lo trague. Además le digo que si fuera cierto, usted no estaría ni de lejos en condiciones de gobernarnos. Creo que por la tensión del momento, tuvo usted un lapsus linguae. Por otra parte, tampoco es la primera vez que se monta usted un espectacular maremágnum verbal. No se preocupe, ya que la oratoria inmaculada es patrimonio de escasos mortales, ahora, eso sí, recuerde que usted a pesar de puntuales diferencias con otros casos, estaba citado como testigo en el caso Gürtel. Eso le obligaba por ley a decir verdad. Si en el transcurso de ese juicio se llegase a descubrir que ha hecho caso omiso de esta obligación jurídico-penal, podría estar metido en un asunto muy serio, donde además, la cacareada pretensión de ayudar a la justicia quedaría muy mal parada.

Creerle a usted es muy difícil, porque no nos lo pone creíble ni aun siendo generoso. La sensación que tiene la ciudadanía, es que el presidente del Gobierno, se niega a asumir responsabilidades políticas.

El caso Bárcenas ha sufrido una notable y curiosísima metamorfosis. El Gobierno ha dejado de hablar mal de Bárcenas; al mismo tiempo éste está haciendo lo mismo con el gobierno anterior y con el actual. Ahora resulta que todo el mundo está amnésico, y cuando digo amnésico, quiero decir eso. Nadie ha visto en su vida un sobre emanado de una madrastra ilegal. La caja B que ignora por completo el presidente, quizá preguntándose qué cosa es esa cosa. Hay un rebufo ostensible a pacto entre los unos y el uno, si no hay pacto no saben ustedes lo que se le parece esto.

Al final, todo eso de la financiación ilegal, todo eso de una caja B, el turbio y pestilente asunto de la Gürtel y una docena larga de otras cosas, por eso tampoco nada claras, se puede quedar en agua de borraja. No tienen más que acordarse de lo de Valencia y de lo del afortunado Sr. Camps. Es más fácil que mi perrita para lechones que todos estos asuntos se sustancien de una manera comprensible para la ciudadanía distinta a como lo van a hacer.

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