Un pa amb oli a la fresca. Esa fue durante muchos años la cena en casa de mis abuelos en S’Arenal. O un trempó. A mi abuelo le gustaba añadir una arengada de vez en cuando. Una vez al año nos invitaba a la pizzería L’Arcada y también una vez al año conseguía langostas a través de un amigo y las hacía a la americana. Fiesta mayor. Y no se ganaba mal la vida, pero lo de cenar fuera de cara era una excepción, un lujo. Ahora mi generación y las subsiguientes han vuelto al pa amb oli a la fresca.
El motivo es claro. Se llama crisis y se llama precios. Los visitantes que llegan a nuestra isla hace ya bastante tiempo que consumen menos y productos cada vez más baratos. Mucho súper y poco restaurante. Porque pagar 3 euros por una Coca-cola o 15 euros por un plato de pasta es inasumible. Con esos 18 euros, en casa, cenamos cuatro, aire acondicionado incluido. Nos encantaría ir fuera. Pero no se puede.