Reconozcámoslo: nos encantan las cazas colectivas. En la Edad Media, las cruzadas movilizaron ejércitos enteros con la promesa de unificar la fe y defender lo sagrado. Aquello no fue exactamente un debate sosegado: quienes no se sumaban eran señalados como traidores, y la hoguera -literal- era un elemento disuasorio de primer nivel. Hoy no llevamos armaduras ni blandimos espadas, pero Twitter, TikTok o Instagram se han transformado en los nuevos campos de batalla. En lugar de cruzados, tenemos ejércitos de usuarios dispuestos a emprender campañas contra el hereje de turno. A veces basta un chiste -desafortunado o no- para poner a su emisor en la picota.
Que se lo digan a Jimmy Kimmel, que vio tambalearse su carrera después de su comentario sobre el asesinato de Charlie Kirk. Ya no hay lanzas ni hogueras, ahora tenemos trending topics y cancelaciones. Antes las batallas se libraban en barrizales, plazas y púlpitos; hoy en las pantallas de nuestros dispositivos móviles, esos otros barrizales. Y aunque ya no se pierden vidas, sí se destrozan reputaciones en cuestión de segundos. Eso sí, al menos hemos ganado en comodidad: para sumarse a la próxima cruzada digital no hace falta caballo, basta con wifi y un dedo rápido para retuitear.