Hoy en día la coherencia cotiza a la baja. Muy a la baja. Los mentirosos triunfan y tienen éxito. Ahí está Pedro Sánchez, campeón mundial en la materia. Los ejemplos se acumulan: Podemos en el gobierno, la amnistía catalana, el Sahara, escándalos de corrupción… La lista es interminable. Lo notable, no obstante, es que tanta incongruencia tiene un coste muy bajo, de hecho, a veces tiene más beneficios que perjuicios. En la sociedad de la información la memoria tiene una duración tan breve como los mensajes en la red. Y sin memoria, la coherencia se tambalea.
Prohens y el PP balear no le van a la zaga al inquilino de la Moncloa. Resulta que nos avisan del gran reto que supone la sobrepoblación para Balears los que han aprobado una de las medidas más masificadoras de los últimos 25 años: los proyectos residenciales estratégicos. Resulta que mientras se rasgan las vestiduras por nuestra tendencia hacia Hong Kong su política marxista (de los hermanos Marx) consiste en aquella mítica frase: ¡más madera! Muchas buenas palabras, ni un solo hecho. Para que vas a hacer cosas si con un poco de postureo eres la reina del baile. Mientras, la plebe aplaude con entusiasmo el hundimiento del Titanic. Así, va nuestro mundo. Que siga el espectáculo.