30-X-25 jueves
Dejando de lado los previsibles y continuos zascas escuchados en la comisión de investigación (mención de honor para el histérico senador popular, interviniente final, y el insistente y cansino «no me consta» presidencial), me llama la atención que aún estemos a vueltas con la pandemia discutiendo sobre el trascendental papel del confinamiento y las vacunas en su resolución. Algunos se lo han tomado como marca ideológica y siguen con el sonsonete del arresto domiciliario. Bien, están en su derecho, y además, la combativa judicatura española les dio la razón, pero muchos -espero- seguiremos pensando que se tomaron las medidas más adecuadas y eficaces en momentos especialmente dramáticos.
Se pregunta Pablo Martín-Aceña en su libro «La guerra eterna» (Galaxia Gutenberg. 2021) si la covid-19 va a dar paso a una nueva era, a un mundo distinto, como propiciaron la peste justiniana que acabó con la Antigüedad, la peste negra, que puso fin a la Edad Media, las epidemias de la América colonizada que destruyeron a la población autóctona, la gripe de 1918 que coincidió con la Primera Guerra Mundial que, si no terminó con la Edad Contemporánea, sí afectó al curso que tomó el siglo XX...
Aunque siempre habrá quienes prefieran hacer gárgaras con lejía y/o irse de cañitas durante la próxima pandemia, llamo inmediatamente a mi ambulatorio para concertar la cita correspondiente para la dosis anual de vacunas...
3-XI-25 lunes
Una vez pasadas las fechas punta, acudo con mi único hermano al cementerio para cumplir con el ritual de estos días y visitar la tumba de nuestros padres. Voy fijándome en las lápidas y constato la presencia de viejos amigos, compruebo edades, comparo con la mía (snif) y recuerdo vivencias compartidas con algunos (muchos, más bien, demasiados). Ellos, su recuerdo, me llevan al «mundo de ayer» que diría Stefan Zweig, un paisaje que en la niñez me parecía eterno e inabordable y hoy observo acotado, ineluctablemente finito, pero sin connotaciones siniestras, como si el ritual cumplido con mi hermano hubiera aclarado el habitualmente sombrío ceremonial de la muerte.
Los rituales, que hoy cumplimento, son, según el hoy venerado Byung-Chung Han («La desaparición de los rituales», Herder 2020), metáforas generadoras de sentido en un mundo dominado por el vacío simbólico, y trasmiten la sensación de estar en casa. Cada vez se generan menos sentimientos comunitarios -nos dice el intelectual germano coreano-. A cambio predominan los sentimientos pasajeros y las pasiones transitorias como estados de un individuo aislado en sí mismo.
Buena eternidad, padres.
4-XI-25 martes
Parece ser que a Juan Carlos I le han escrito un libro hagiográfico en el que muestra su decepción con el hijo insensible, reconoce sus propias debilidades, se disculpa por no haber sabido rechazar un suculento regalo de un monarca saudí (cien millones, milloncejo arriba, milloncejo abajo), y reconoce la estima personal (correspondida) que siempre le tuvo su mentor Francisco Franco y, como guinda, suelta campechanamente la romántica revelación de que Sofi ha sido la mujer de su vida. Enterados, majestad. Quins pebrots!
5-XI-25 miércoles
Prosigue el turbulento viacrucis valenciano hacia no se sabe muy bien dónde. No es fácil digerir una desgracia de magnitud apocalíptica que dejará marcada a más de una generación. De momento ha pasado un año y la indignación sigue a flor de piel porque la ciudadanía ha interiorizado que no fue solo un fenómeno natural sino también un compendio de negligencia política de proporciones siderales, aderezado con toneladas de mentiras por parte de dirigentes valencianos, con su presidente a la cabeza.
Terrible dolor de las víctimas, inimaginable e indescriptible y preocupación de quienes presumimos de confianza en las instituciones. Y por una vez, parece que no fue de Sánchez toda la culpa.
5-XI-25 miércoles
Zohran Mamdani, un candidato joven y musulmán, ha barrido en las elecciones a la alcaldía de Nueva York. Mientras espero expectante la rabieta del irascible Trump, pienso (deseo) si la clara victoria demócrata puede significar un punto de inflexión en la geopolítica mundial, un tope, una especie de vacuna, contra la implacable marcha del trumpismo planetario. Veremos.