Por pedir, podemos pedir la luna. Hay gente que pide que le den el Nobel de la Paz cuando ya, según dicen, son 70 las personas que han perdido la vida en el mar Caribe teniendo como motivo para eliminarlas por parte del ejército americano, el que en sus lanchas transportaban drogas, sin apresarles y sin juicio. ¿Qué dirían de la justicia española si la Guardia Civil hiciera lo mismo con los tripulantes de las embarcaciones que van y vienen por el Estrecho? Afortunadamente, nuestra Guardia Civil tiene respeto por la ley.
No contento con tener al mundo comercial en un sinvivir por los aranceles que maneja como si fueran pelotas de tenis en las manos y la mente de un malabarista, no se le ocurre otra cosa a este señor que ordenar que se retomen las pruebas nucleares y eso es mucho más peligroso que todos los aranceles juntos. ¡Hombre!, una persona que se postula sin rubor para que le concedan el premio Nobel de la Paz va y ordena al Departamento de Guerra que reinicie las pruebas nucleares. Semejante orden debería preocupar al mundo porque no parecen unas pruebas técnicas si no unas pruebas desestabilizadoras no se sabe muy bien el motivo. ¿Qué falta le hace a EEUU hacer pruebas nucleares? ¿Es que los archivos de la carnicería de Hiroshima y Nagasaki no son más que suficientes?
Desde lo de las bombas atómicas en Japón, las ansias de tener semejantes «monstruosidades» ha sido una constante en diversos países. En 1949 la URSS realizó su primera prueba nuclear finiquitando el monopolio estadounidense sobre la bomba atómica. En la actualidad hay nueve países con armamento nuclear. En 1998 India y Pakistán hicieron pruebas atómicas. En 1996 lo habían hecho China y Francia. Y en 1979 lo hizo Israel. Imagínense si después de dar la orden de reiniciar las pruebas nucleares que ha dado según parece el presidente americano, que los ocho países que tienen armamento atómico tuvieran la misma deplorable y peligrosa ocurrencia.
Otrora si las gentes de la quijada del asno, más tarde las gentes de la honda y la pedrada levantasen la cabeza no sabrían a ciencia fija si admirarse con lo que está pasando o salir corriendo.
Se necesita echarle ganas para que se nos alcance entender a qué se fue a Irak con la excusa de buscar armas de destrucción masiva. Para ello organizaron una guerra, para buscar esas armas donde no las había cuando el país pionero en armamento nuclear, con un arsenal enorme de ese tipo de armas de destrucción masiva, lo tenía y lo tiene aquellos que fueron a buscarlas donde no las había. Da escalofríos pensar en la calidad de los informes que tenían para invadir un país a sangre y fuego para finalmente, sin ningún acto de constricción, tener que regresar a casa pues si los informes que tenían son los mismos que tiene para eliminar las lanchas y sus tripulantes en el Caribe, «apaga y vámonos». No se puede andar matando personas o destrozando ciudades y países y luego presentarse ante el mundo como si eso fuera lo más natural y encima queriendo el Nobel de la Paz.