23-XI-25 domingo
Prosiguen los efectos del tsunami judicial que auguran un recrudecimiento de las hostilidades, a medida que se sustancien los previsibles recursos del ex fiscal general, en el Constitucional, seguro, y/o en el tribunal europeo de derechos humanos si aquel no prosperara. Diría, como escribió Mark Twain en una carta al director en el «New York Journal», que «la noticia de mi muerte fue una exageración». O sea, que unos deberían atemperar su prematura euforia y los otros, a sofocar su llanto. Quedan demasiadas incógnitas por desvelar y faltan explicaciones, muy especialmente los argumentos de la sentencia para condenar sin pruebas fehacientes.
24-XI-25 lunes
Días también de memoria por la coincidencia exprés del anticipo de la sentencia del fiscal general con el aniversario de la muerte de Francisco Franco, lo que nos ha permitido volver a escuchar en la calle las estrofas del himno patriótico por excelencia, el «Cara al Sol» que cantábamos, brazo en alto, en el patio del colegio. A mí siempre me pareció más wagneriano (y por tanto más adecuado a la parafernalia del régimen) el de las «montañas nevadas, banderas al viento», pero por lo que fuere se escuchaba menos. Tiempos patrioteros y santurrones aquellos, por lo que se ve, absolutamente desconocidos por las jóvenes generaciones acunadas por unas tóxicas redes sociales y sus no menos perniciosos influencers.
Pero quería desembocar en la llamada «memoria histórica» de la que se vuelve a hablar estos días, remontándome a unas jornadas en Mongofre sobre esta cuestión que hace un par de lustros impartió con singular maestría el afamado historiador Santos Juliá, fallecido hace unos pocos años. Expurgo unos apuntes de aquel día: «¿De qué hablamos cuando hablamos de memoria?» fue el título genérico de la exposición del historiador ferrolano, quien distinguió entre «memoria», que sería lo que yo recuerdo de mi pasado (de alguna manera sería una memoria autobiográfica) y «memoria histórica», que se fija sobre todo en lo que nos hicieron a nosotros. El problema es que no suele intervenir lo que nosotros le hicimos al otro. De ahí parecen surgir los problemas sobre la traída y llevada Ley de Memoria Histórica.
25-XI-25 martes
De vez en cuando escuchas o lees frases espeluznantes, pero ninguna como la pronunciada estos días por el inefable Donald Trump cuando una periodista le preguntó en la Casa Blanca por el pasado presuntamente homicida del príncipe saudí Mohamed Bin Salman, presente en la sala, a quien la justicia internacional achaca el asesinato y descuartizamiento del periodista Jamal Khashoggi por sus críticas al régimen saudí.
La reacción de Trump ante la impertinente pregunta de la periodista no pudo ser más descorazonadora e inquietante: «Qué le vamos a hacer, son cosas que pasan». La situación recuerda la perplejidad de la socióloga Hanna Arendt cuando escuchaba la declaración (¿deposición?) del nazi Adolf Eichmann quien, lejos de la habitual arrogancia del presuntamente heroico guerrero, ofreció una versión huidiza, ni siquiera compungida, como si estuviera despachando un asunto de oficina, impropia del aire desafiante que se esperaba de él. Entonces, Hanna Arendt acuñó su famoso concepto de «la banalidad del mal», que no está en una peana sino en un oscuro y retirado despacho firmando deportaciones a Auschwitz sin apenas distinguir una cosa de la otra. Se limitaba a cumplir órdenes.
26-XI-25 miércoles
Detecto curiosas similitudes entre los procesos judiciales del fiscal general y de la familia Pujol. En ambos casos se produce una prodigiosa multiplicación de panes y peces con unos dinerillos depositados en Andorra por parte del abuelo en el caso de la «famiglia» Pujol que con los años se multiplica milagrosamente y, en el otro, vemos a un ciudadano confeso de fraude fiscal, a la sazón novio de una aguerrida política madrileña, que entra en los juzgados como denunciante para salir en hombros como torero y con dinerillo fresco, debidamente indemnizado por la afrenta. Y sobrevolando la escena, un todopoderoso Rasputín de pelo blanco y risilla sardónica. Cosas veredes.