Había guardado la esperanza de que Corina Machado hubiera podido ir a Oslo a recoger su merecido reconocimiento por la paz... pero leo que finalmente no va a ser así.
Parece que una ola de impunidad para quienes gobiernan saltándose a su antojo los mínimos derechos que cualquier ciudadano del mundo ha de tener, está ganando territorio y lo que es peor, el silencio temeroso que demuestran aquellos que podrían descompensar y recolocar en justa balanza esos derechos.
Me refiero, como habréis deducido de mis palabras, a quienes con tiranía gobiernan muchos y potentes países en el mundo.
Y la impunidad con que actúan me pone los pelos de punta... ¿es que vamos hacia este terrible sistema de gobierno? ¿Qué puede hacer ese gobernante que creía o al menos que defendía el sistema democrático hasta la fecha?
Nuestro mundo, el de quienes hemos nacido en esta España donde la dictadura franquista quedó superada por un sistema democrático, donde con los años se han ido conquistando derechos que habían desaparecido... donde, a pesar de nuestras hondas diferencias, hemos sabido convivir y crecer... ¿es que va a desaparecer y ser sustituido por sistemas injustos donde los más débiles serán los desfavorecidos, donde no podremos expresar pacíficamente nuestras ideas con la seguridad de que nadie ni nada va a impedirlo?
¿Vamos a aceptar la pérdida de esos derechos de libertad y equidad que tanto ha costado conseguir?
¿No nos damos cuenta de la espiral de agresividad que nuestros representantes están alcanzando a la hora de parlamentar? Si nos quedamos silenciosos, agazapados en el temor, o quizás en la indiferencia... ¿adónde vamos a parar?
¿Qué mundo, qué vida, qué tipo de convivencia deseamos?
Es hora de analizar personalmente cuál es nuestra actitud frente a lo que estoy viendo llegar... un Trump desbocado y antieuropeo... un Putin insensible a lo que causa... un Netanyahu creyente de su poderío y pasando por encima de los mínimos derechos de su propio pueblo por no decir de los palestinos... un Haibatula Ajundzada en Afganistán con la bota puesta en la cabeza de cualquier afgano que represente al sexo femenino... y qué me decís de Teodoro Obiang en Guinea Ecuatorial... quizás os suenen menos esos monstruos que también actúan de manera sanguinaria en el continente africano… y Maduro? Y tantos y tantos malvados que solo están ahí para ostentar poder y riqueza.
La impunidad se ha instalado en nuestro mundo… y eso asusta.
Porque la impunidad trae consigo la corrupción, la violación de los derechos básicos de los ciudadanos, la inseguridad jurídica, la desigualdad, la justicia selectiva… el dolor, la angustia, la frustración...
Y desgraciadamente ya lo estamos viendo... ha llegado...
Siento este pesimista artículo y además al escribirlo me he sentido muy frustrada porque no puedo ni imaginar cómo nosotras podríamos revertir la tendencia...
¿Pensáis y me decís si tenéis alguna idea para ello?