Las casualidades, en ocasiones, realmente son curiosas. Por una serie de circunstancias que no vienen a cuento, me encontré en medio del campo a un ‘turista’. Justo era el domingo, 28 de diciembre. La casualidad es que una barrera, que está siempre cerrada, y que da acceso a un camino privado por el que teóricamente se puede acceder a un yacimiento que, si bien está incorporado dentro de los declarados por la Unesco como Patrimonio Mundial, la realidad es que solo se puede acceder a él en los momentos en que se interviene arqueológicamente, dada la complejidad de su ubicación. Pero, como sale en Google con indicación de donde está… ese señor estaba totalmente perdido, pues no daba con el supuesto camino de acceso…
Justo ese turista, que hablaba inglés, pero resulta que era polaco, estaba en Menorca en esos días de fiestas, para visitar los yacimientos arqueológicos de la Isla. Él tenía una información general sobre la Cultura Talayótica y de su declaración como Bienes Mundiales, y quería visitarlos. Y va, y justo se topa conmigo, que, como saben, soy arqueóloga.
La lástima fue lo que me contó, y me hizo reflexionar. No había encontrado ningún punto de información turística.., claro, ya no estamos en temporada. Pero ¿no queremos desestacionalizar? No había conseguido ninguna información, y utilizaba, como ya he indicado, Google para poder llegar a diferentes yacimientos, sin saber, evidentemente, que la mayoría están en zonas privadas y que necesitaría saber a cuáles se puede acceder libremente, u otros de los que, para acceder a ellos, se necesita tener información relativa a los horarios de visita.
Lástima que este señor polaco no hubiese accedido a la página web del Consell insular de Menorca «Menorca Talayótica», que sí aporta una información muy adecuada, y tanto en catalán, castellano como en inglés… Pero es que no tuvo ninguna ayuda externa que le dirigiera a esa página… Le pude dar alguna indicación, y recuperé una vieja guía de arqueología que publiqué hace ya años con Enric Taltavull, y que tiene edición en inglés, por si aún le era de utilidad, su interés era realmente real.
Y, no fue porque fuese el día de los inocentes, cosa que en Menorca tiene sentido el 1 de abril, «dia d’enganar», no era un engaño, era real.