El viernes de la pasada semana tuvo lugar en Valldemossa una nueva edición de Artdemossa, cita con el arte en el que instalaciones, cuadros, esculturas y demás propuestas toman las calles para ser disfrutadas por visitantes locales o extranjeros llegados de toda la Isla. Centros culturales, como la Fundació Coll Bardolet, se sumaron a los principales puntos turísticos, tales como el mirador de La Miranda, la Plaza Rubén Darío o los jardines de la Cartoixa, convertidos en improvisadas galerías y en escenario para grupos de música de estilos variados que pusieron banda sonora a una de las noches de más calor en lo que llevamos de verano. Ello no impidió que las calles estuvieran a rebosar de gente paseando y disfrutando de las obras de artistas noveles o ya consolidados como Nils Burwitz, Pepe Cañabate o Pep Guerrero , entre otros, así como también de los puestos de artesanía e incluso de un correfoc que aportó la vertiente más mágica a la velada. Dada la gran afluencia de gente está claro que Artdemossa se ha convertido en uno de los eventos imprescindibles en el verano mallorquín.
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