Con la llegada del invierno y las bajas temperaturas, surge una pregunta común entre los dueños de mascotas: ¿es necesario ponerle abrigo a nuestro perro? La respuesta no es tan sencilla y depende de múltiples factores que influyen directamente en el bienestar térmico de los canes. Para aclarar esta cuestión, la veterinaria María Vetican ha compartido recientemente en redes sociales una serie de recomendaciones basadas en la observación y el cuidado personalizado de cada animal. Es fundamental entender que no todos los perros sienten frío de la misma manera. Existen múltiples señales que indican si una mascota está atravesando incomodidad térmica, desde comportamientos hasta aspectos físicos, y serán estos los que guíen la decisión de ponerles ropa de abrigo.
Si notas que tu perro tiembla, se muestra reticente a salir durante el invierno o busca constantemente fuentes de calor como la chimenea o mantas, es probable que esté experimentando frío, algo que no debe ser ignorado para evitar problemas de salud posteriores. La experta señala que algunos comportamientos habituales dan pistas claras sobre si un perro está pasando frío en temperaturas bajas. Entre las conductas más destacadas se encuentran el tiritar o temblar repetidamente, evitar paseos o mostrar apatía al salir al exterior durante el invierno, y adoptar posturas cerradas, como hacerse bolita, para conservar el calor.
Los animales también pueden buscar activamente el calor humano o de fuentes artificiales, intentando acercarse a radiadores, la calefacción o incluso buscar refugio debajo de mantas o muebles para mantenerse calientes. Además, puede aparecer un aumento en la sensibilidad a resfriados o enfermedades respiratorias cuando no están adecuadamente protegidos. Por otro lado, es relevante atender a ciertas características físicas o de salud que predisponen a algunos perros a necesitar abrigo. Por ejemplo, los perros adultos mayores o con problemas de sistema inmunológico pueden tener dificultades para regular su temperatura corporal, lo que los hace más vulnerables a las bajas temperaturas.
Razas y características físicas
Una de las principales variables para determinar si un perro necesita ropa de abrigo es su raza y pelaje. Las razas con pelaje largo, grueso o con doble manto natural suelen estar mejor protegidas frente al frío, por lo que generalmente no requieren prendas adicionales. Ejemplos de estas razas incluyen algunas como el Pastor Alemán, el San Bernardo o el Husky Siberiano, que cuentan con abrigos naturales muy densos, diseñados por la naturaleza para soportar climas fríos. En estos casos, ponerles un abrigo puede incluso resultar una sobreprotección o incómodo para ellos.
Por otro lado, las razas de pelo corto, fino o con poca cantidad de pelaje son más susceptibles al frío, debido a que carecen de esa barrera natural que protege del viento y las bajas temperaturas. Además, aquellos perros con porcentaje bajo de grasa corporal también pueden necesitar protección extra, ya que la grasa funciona como aislante térmico. Otros factores que agravan la necesidad de abrigo son si el animal está enfermo, inmunodeprimido, delgado o de edad avanzada, dado que en estas condiciones la capacidad de mantener la temperatura corporal puede verse comprometida.
Existen debates en torno a si vestir a los perros con abrigos, jerséis o chubasqueros implica un exceso de humanización. La veterinaria subraya que ponerles ropa cuando lo necesitan no es vestirlos por capricho, sino cubrir una necesidad real que contribuye a su bienestar y salud. Humanizar en exceso se refiere a disfrazar, pero proporcionar abrigo adecuado responde a una función protectora frente a factores ambientales, y en consecuencia debe ser valorada caso por caso. Nadie conoce mejor a la mascota que su propietario, quien debe estar atento a las señales de frío y actuar en consecuencia. Por ello, es importante romper con prejuicios sociales o modas que puedan impedir tomar decisiones acertadas para el cuidado del animal durante la temporada invernal.