En Ciutadella ha quedado visto para sentencia el juicio por la demanda interpuesta por un vecino del Carrer de Santa Bàrbara, contra un trabajador de la Fundació Numa que forcejeó por un tendedero colocado por el demandante sobre un vial con servitud de paso.
La vista se celebró finalmente ayer en el Juzgado de Primera Instancia de Ciutadella, después de que se hubiera aplazado anteriormente, para reclamar la comparecencia de Jean Paul Goerens, impulsor junto a su esposa, Marie Hélène Beharel, del centro de arte de la Fundació Numa.
La demanda es contra un trabajador del centro de arte, que retiró un tendedero instalado por el demandante, Jesús Fernández, en la fachada trasera de su casa, a más de tres metros de altura sobre un callejón incorporado al museo. Esos hechos acabaron con forcejeos, lesiones, la rotura del tendedero e, incluso, la esposa del denunciante sufrió un ictus por el que tuvo que ser evacuada con urgencia.
En la sesión de ayer tampoco asistió Goerens. Sí lo hizo Beharel, además de dos empleados del centro artístico, en calidad de testigos. Según señaló a la salida la parte demandante, tanto la acusación como la fiscalía solicitaron una multa de 6 euros por veinte días por cada uno de los dos cargos, eso es, por lesiones y por daños. Además, se incidió en que Goerens actuó como instigador. La defensa valoró que finalmente no se aceptara incluirle en el proceso y solicitó la libre absolución del acusado.
Ens venem per doblers,i després ens toca callar.... Què poc hem après