Es habitual observar a nuestras mascotas moviendo las patas, emitiendo sonidos o incluso gemidos mientras parecen estar profundamente dormidas. Cada vez más dueños de perros se preocupan al ver estos comportamientos y se preguntan si sus animales están sufriendo alguna pesadilla o malestar durante el sueño. Sin embargo, interrumpir el sueño en estas situaciones puede ser contraproducente y generar confusión emocional en el animal.
La veterinaria María Vetican explica en Instagram que los perros atraviesan fases de sueño similares a las de los humanos, incluyendo el llamado sueño REM, etapa en la que se producen los sueños más vívidos. Es en esta fase cuando las mascotas suelen presentar movimientos involuntarios o emitir sonidos. Es importante aclarar que estos signos no implican necesariamente que el perro esté padeciendo una pesadilla o sienta algún tipo de incomodidad.
El deseo natural de proteger a nuestras mascotas puede llevar a querer despertarles abruptamente cuando presentan estos comportamientos, pero la experta señala que esta acción puede provocar confusión, estrés o irritación en el animal. Por ello, lo más recomendable es dejar que el perro termine su ciclo de sueño tranquilamente sin interferencias, limitando riesgos de alterar su bienestar emocional.
Los perros, al igual que los humanos y otros mamíferos, sufren distintas etapas dentro del sueño. La fase REM (Rapid Eye Movement) es especialmente destacada por ser el período en el que el cerebro está activo y se producen tanto sueños como movimientos corporales. Durante esta fase, es común que los perros puedan emitir pequeños ladridos, gemidos o que sus extremidades se muevan como si corrieran o perseguieran algo.
Estos comportamientos suelen generar alarma en los propietarios más observadores, que interpretan erróneamente estas señales como signos de miedo o pesadillas. No obstante, todas las respuestas físicas corresponden a experiencias negativas dentro del sueño. De hecho, puede tratarse de simples reflejos o actividad cerebral normal durante el descanso profundo. Por este motivo, el consejo principal es evitar despertar al animal durante la fase REM para no interferir con su proceso natural de descanso. Despertar bruscamente a un perro puede provocarle desorientación o estrés momentáneo, afectando a su estado de ánimo y comportamientos posteriores.