La hinchazón abdominal es una molestia frecuente que afecta a millones de personas en España, pero no siempre indica un problema de salud grave. Sin embargo, según advierte Mireia Velasco, naturópata y autora de La inflamación no es la cuestión, resulta fundamental diferenciar entre una barriga normal y una inflamación intestinal real para buscar el tratamiento adecuado. La experta señala que, aunque muchas personas normalizan esta sensación, ignorar los síntomas persistentes puede derivar en problemas más serios que requieren atención profesional especializada.
Velasco explica que hinchazón e inflamación no son sinónimos, pese a que habitualmente se confundan. La hinchazón consiste en un aumento visible del abdomen relacionado generalmente con gases, fermentaciones, digestiones lentas o cambios en el tránsito intestinal. Se trata de una sensación localizada que se percibe principalmente en la zona abdominal y que suele variar a lo largo del día. Por el contrario, la inflamación constituye un proceso del sistema inmunológico que puede existir incluso sin que haya distensión abdominal visible, lo que significa que una persona puede estar inflamada sin mostrar un vientre hinchado de forma evidente. La diferencia fundamental radica en que la hinchazón es un síntoma que se siente y se observa, mientras que la inflamación representa el proceso subyacente capaz de provocar molestias, dolor o alteraciones digestivas aunque el abdomen no se note abultado. Según la experta, no confundir ambos conceptos resulta clave para identificar correctamente la causa del malestar y buscar soluciones efectivas que vayan más allá de remedios superficiales.
Respecto a si es normal hincharse durante el día, Velasco aclara que no es normal, aunque sí muy común en la población general. Después de comer, resulta natural que el abdomen aumente ligeramente de volumen debido a la llamada inflamación postprandial, que suele desaparecer pasado un rato. El problema surge cuando la hinchazón se mantiene durante horas o incluso días completos, situación que puede deberse a múltiples causas. Entre las causas más frecuentes de hinchazón persistente se encuentran el SIBO (sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado), que origina numerosas intolerancias alimentarias, desequilibrios de la microbiota intestinal, alteraciones en la motilidad intestinal, estrés crónico, mucosas dañadas o hábitos inadecuados como comer con rapidez. En estos casos, centrarse únicamente en disimular la hinchazón rara vez funciona, porque lo que ocurre es un proceso inflamatorio subyacente que requiere un abordaje más profundo y especializado.
Señales que indican que la hinchazón requiere atención médica
La dietista subraya que resulta importante no normalizar la hinchazón, aunque sea una situación común en la sociedad actual. Se debe prestar atención cuando se vuelve constante, molesta o empieza a interferir con las actividades de la vida diaria, ya que esto indica que el intestino podría no estar funcionando correctamente. Además, otros órganos como el hígado o el estómago también pueden entrar en juego en este proceso. También constituye una señal de alerta cuando la hinchazón se acompaña de dolor, gases persistentes o digestiones muy pesadas, o si aparece incluso con comidas pequeñas o con alimentos que antes no generaban ninguna molestia. Estas situaciones suelen reflejar un desequilibrio intestinal o una inflamación crónica que requiere cuidado profesional, ya que ignorarlas puede hacer que el problema se perpetúe o empeore progresivamente con el tiempo.
Velasco recomienda acudir a un profesional de la salud cuando la hinchazón es persistente, dolorosa o limita las actividades diarias de manera significativa. También resulta fundamental buscar ayuda especializada si se presentan cambios importantes en el tránsito intestinal, como diarrea crónica o estreñimiento intenso, o si hay síntomas más graves como pérdida de peso involuntaria, déficits nutricionales evidentes, sangrados digestivos u otras manifestaciones preocupantes. Incluso el cansancio extremo que no se explica por otras causas o la falta de mejoría pese a modificar la alimentación son señales de que algo más profundo puede estar ocurriendo en el organismo. Un profesional especializado en este área puede ayudar a identificar la causa subyacente del problema, diferenciar entre inflamación intestinal y otros problemas digestivos, y ofrecer un abordaje integral que incluya dieta personalizada, cambios en los hábitos de vida y manejo adecuado del estrés.
Qué es la inflamación intestinal y cómo afecta al organismo
La inflamación intestinal es un proceso del sistema inmunológico que responde a diversos estímulos, desde alimentos problemáticos hasta desequilibrios en la microbiota. A diferencia de la simple hinchazón, este proceso inflamatorio puede mantenerse activo sin síntomas visibles externos, afectando silenciosamente a la salud digestiva y general del organismo. Cuando se cronifica, puede derivar en patologías más serias como el síndrome del intestino irritable, enfermedad inflamatoria intestinal o permeabilidad intestinal aumentada.
El intestino alberga aproximadamente el 70% del sistema inmunológico, por lo que mantener su salud resulta fundamental para el bienestar general. La mucosa intestinal actúa como barrera selectiva que permite absorber nutrientes mientras impide el paso de patógenos y toxinas. Cuando esta barrera se ve comprometida por inflamación crónica, pueden aparecer problemas que van más allá del sistema digestivo, incluyendo fatiga, problemas cutáneos, alteraciones del ánimo o dificultades cognitivas.
El abordaje integrativo como solución a los problemas digestivos
Según destaca Mireia Velasco en su libro La inflamación no es la cuestión, muchas veces la mejora o la recuperación requieren la intervención de diferentes profesionales de la salud como parte de un abordaje integrativo. Este enfoque multidisciplinar evita tratamientos superficiales que únicamente alivien temporalmente los síntomas sin abordar la raíz del problema, lo que permitiría una recuperación más profunda y duradera en el tiempo.
El tratamiento integrativo puede incluir la participación de gastroenterólogos, nutricionistas especializados en salud digestiva, psicólogos para el manejo del estrés, fisioterapeutas especializados en suelo pélvico y otros profesionales según las necesidades individuales de cada paciente. Este enfoque personalizado permite identificar y tratar las múltiples causas que pueden estar contribuyendo al problema, desde intolerancias alimentarias hasta disbiosis intestinal, pasando por factores emocionales o hábitos de vida inadecuados.
¿Qué alimentos pueden provocar hinchazón abdominal?
Diversos alimentos pueden desencadenar hinchazón en personas susceptibles, aunque no afectan por igual a todos los individuos. Los más comunes incluyen legumbres, crucíferas como el brócoli y la coliflor, lácteos en personas con intolerancia a la lactosa, alimentos ricos en fructosa, edulcorantes artificiales y cereales con gluten en personas celíacas o sensibles. Sin embargo, la respuesta individual varía considerablemente según el estado de la microbiota intestinal y la presencia de intolerancias específicas. Los alimentos ricos en FODMAPs (oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables) suelen ser especialmente problemáticos para personas con síndrome del intestino irritable o SIBO. No obstante, eliminar grupos alimentarios sin supervisión profesional puede resultar contraproducente, ya que podría generar déficits nutricionales o empeorar el desequilibrio de la
El estrés ejerce un impacto directo y significativo sobre la salud digestiva a través del eje intestino-cerebro, una conexión bidireccional entre el sistema nervioso central y el sistema nervioso entérico. Cuando una persona experimenta estrés crónico, se produce una alteración en la motilidad intestinal, cambios en la secreción de ácido gástrico, modificación de la permeabilidad intestinal y alteraciones en la composición de la microbiota, factores que contribuyen a la inflamación y los síntomas digestivos. Además, el estrés puede empeorar condiciones preexistentes como el síndrome del intestino irritable o la enfermedad inflamatoria intestinal. Por ello, el manejo del estrés mediante técnicas de relajación, ejercicio regular, sueño de calidad y, en algunos casos, apoyo psicológico profesional, constituye una parte fundamental del tratamiento integral de los problemas digestivos crónicos según los expertos en salud digestiva.
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