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Un accidente aéreo mortal en plena cuenta atrás para Irán

Desde la instauración de la República Islámica en 1979, Teherán no ha tenido acceso a la compra de nuevos cazas para sus Fuerzas Aéreas

Iraníes transitan frente a mural con imágenes del líder supremo y el líder de la Revolución Islámica de 1979, en una calle de Teherán- | Foto: Reuters - Majid Asgaripour

| Teherán |

Un piloto de las Fuerzas Aéreas iraníes ha perdido la vida tras el accidente de un caza durante un ejercicio de entrenamiento en la provincia de Hamadán, en el noroeste de Irán. El siniestro, que tuvo lugar el jueves por la noche, ha vuelto a poner de manifiesto las graves deficiencias del material militar con el que cuenta Teherán, justo en un momento de máxima tensión geopolítica con Estados Unidos. Según ha informado la agencia estatal IRNA, citando fuentes de las Relaciones Públicas de la Base Shahid Nojeh, el accidente se produjo durante maniobras de entrenamiento rutinarias.

«De acuerdo con las Relaciones Públicas de la Base Shahid Nojeh, un caza de las Fuerzas Aéreas se estrelló durante un ejercicio de entrenamiento en la provincia de Hamadan el jueves por la noche», indicó la agencia oficial. El aparato era tripulado por dos pilotos: mientras que uno de ellos falleció en el siniestro, «el otro piloto se encuentra bien», según las mismas fuentes. Las autoridades iraníes han abierto una investigación para determinar las causas exactas del accidente aéreo, que por el momento permanecen desconocidas.

El trágico suceso se ha producido en un contexto de creciente escalada militar entre Irán y Estados Unidos. El presidente estadounidense Donald Trump ha advertido públicamente que podría lanzar ataques contra territorio iraní en los próximos diez días si ambas naciones no logran alcanzar un acuerdo sobre el controvertido programa nuclear de Teherán. Esta amenaza ha desencadenado un despliegue militar sin precedentes en Oriente Medio por parte de Washington, con el envío del portaaviones U.S.S. Abraham Lincoln acompañado de destructores, cruceros, submarinos y escuadrones de aviones de combate, además de decenas de aviones cisterna destinados al reabastecimiento en vuelo. Como refuerzo adicional, un segundo portaaviones, el U.S.S. Gerald R. Ford, se dirige actualmente hacia la región para incrementar la presencia naval estadounidense, e Israel mantiene encendidas todas las alertas, tal y como ha constatado Benjamin Netanyahu en las últimas horas.

Obsolescencia de la flota aérea iraní

Los accidentes de aeronaves militares son frecuentes en Irán debido a la antigüedad extrema de su flota. La mayoría de los aparatos que componen las Fuerzas Aéreas del país fueron adquiridos antes de la Revolución Islámica de 1979, cuando el sha Mohammad Reza Pahlavi mantenía estrechas relaciones con potencias occidentales, especialmente con Estados Unidos. Tras el derrocamiento del régimen monárquico y la instauración de la República Islámica por parte del ayatolá Ruholá Jomeiní, Irán quedó sometido a severas sanciones internacionales que le han impedido acceder a tecnología militar moderna.

Desde hace más de cuatro décadas, Teherán no ha tenido acceso a la compra de nuevos cazas para renovar su arsenal aéreo. Esta situación ha obligado al país persa a mantener operativos aviones fabricados en las décadas de 1960 y 1970, principalmente cazas estadounidenses F-4 Phantom II, F-5 Tiger II y F-14 Tomcat, además de algunos modelos soviéticos. La falta de repuestos originales y las dificultades para el mantenimiento adecuado de estos aparatos han convertido cada vuelo en una operación de riesgo considerable para los pilotos iraníes. Ello también guarda relación intrínseca con el desarrollo de las capacidades militares iraníes en otros ámbitos, como la fabricación de drones o los misiles de largo alcance.

El programa de desarrollo militar autóctono

Ante el bloqueo internacional, Irán ha intentado desarrollar su propia industria aeronáutica militar con resultados limitados. El país ha presentado en los últimos años varios prototipos de cazas de fabricación nacional, como el Qaher-313 o el Kowsar, aunque los analistas militares internacionales cuestionan sus capacidades reales y su verdadera operatividad en combate. Estos desarrollos autóctonos no han logrado compensar la obsolescencia generalizada de la flota aérea iraní.

La República Islámica ha recurrido igualmente a operaciones de contrabando y mercado negro para obtener piezas de recambio, así como a la ingeniería inversa para fabricar componentes propios. Sin embargo, estas soluciones improvisadas no pueden garantizar los estándares de seguridad que requieren aeronaves tan antiguas y tecnológicamente superadas. El resultado es una tasa de accidentes significativamente superior a la de fuerzas aéreas modernas.

Contexto de la crisis nuclear entre Teherán y Washington

La tensión actual entre Irán y Estados Unidos se enmarca en el desacuerdo sobre el programa nuclear iraní, que Washington considera una amenaza para la seguridad regional e internacional. Tras la retirada estadounidense del Plan de Acción Integral Conjunto (conocido como acuerdo nuclear de 2015) durante la primera administración Trump, las relaciones entre ambos países se han deteriorado progresivamente. Teherán ha incrementado sus actividades de enriquecimiento de uranio más allá de los límites establecidos en aquel pacto, mientras que Estados Unidos ha intensificado las sanciones económicas contra la economía iraní.

El actual despliegue militar estadounidense en el Golfo Pérsico y sus alrededores representa una demostración de fuerza sin precedentes recientes. La presencia simultánea de dos grupos de combate de portaaviones en la zona multiplica exponencialmente la capacidad de proyección de poder de Washington. Analistas de defensa interpretan este movimiento como una estrategia de presión máxima destinada a forzar a Irán a negociar en términos más favorables para los intereses estadounidenses.

¿Cuáles son las opciones militares de Irán frente a Estados Unidos?

Ante la superioridad tecnológica abrumadora de las fuerzas armadas estadounidenses, Irán ha desarrollado una estrategia militar asimétrica que no depende exclusivamente de su fuerza aérea convencional. El país ha invertido recursos significativos en el desarrollo de misiles balísticos y de crucero, drones armados, que incluso ha exportado en los tiempos más recientes fuera de sus fronteras, como hemos visto en la guerra de Vladímir Putin en Ucrania, fuerzas navales especializadas en guerra de guerrillas marítimas y grupos paramilitares proxy en toda la región. Estos factores de aproximación permiten a Teherán compensar parcialmente las deficiencias de su arsenal convencional. Sin embargo, en un eventual enfrentamiento directo, a buen seguro que la obsolescencia de su fuerza aérea representaría una desventaja crítica. Los cazas iraníes tendrían pocas posibilidades frente a los modernos F-35, F-22 y F/A-18 Super Hornet estadounidenses, equipados con tecnología furtiva, sistemas de guerra electrónica avanzados y armamento de última generación. Esta realidad convierte cada accidente como el ocurrido en Hamadán en un recordatorio de las vulnerabilidades estratégicas del aparato militar iraní.

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