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Que todo cambie para que todo siga como está: 5 claves para el 8F en Aragón

Pistoletazo de salida ficticio para una precampaña electoral que se desarrolla desde hace semanas

El presidente de Aragón, Jorge Azcón, durante el inicio de Campaña del PP, este viernes en Zaragoza | Foto: Efe - Toni Galán

| Zaragoza |

La carrera hacia las urnas en Aragón empieza este viernes, aplazada la pegada de carteles por todos los partidos, excepto Vox, en señal de duelo por las víctimas del accidente de trenes de Ademuz (Córdoba), con la duda en el horizonte de qué será lo que cambie tras el gran cambio que, a priori, suponen unas elecciones. Es un pistoletazo de salida ficticio para una precampaña electoral que se desarrolla desde hace semanas y que tiene su origen en una imposibilidad por un «desacuerdo» («bloqueo» en palabras del presidente aragonés, el popular Jorge Azcón): la de lograr aprobar los presupuestos para 2026. «Si queremos que todo siga como está, es preciso que todo cambie», decía Frabizio Corbera, príncipe de Salina, en 'El gatopardo' de Giuseppe Tomasi di Lampedusa. Ese es el riesgo que corre tras estos comicios la política aragonesa que, como le ha ocurrido a la extremeña, se puede ver sometida al estrés de unas elecciones para que, al final, el PP tenga que seguir dependiendo de Vox, que según las encuestas está «de subida».

Estas son cinco claves para el próximo 8F:

El adelanto que marcó Feijóo

Aragón ya tenía en 2025 unos presupuestos prorrogados, los de 2024, que el PP sí logró aprobar con el apoyo de Vox cuando este partido compartía mesa del Consejo de Gobierno con los populares, tras las elecciones de 2023. Pero los de Abascal rompieron con Azcón en el verano de 2024 a cuenta de la migración y 2026 asomaba en el horizonte como un nuevo ejercicio sin cuentas. En septiembre de 2025 el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, proponía una reforma constitucional para obligar a convocar elecciones tras dos prórrogas presupuestarias. Feijóo lo hacía pensando en Pedro Sánchez, pero esa propuesta ponía a los presidentes autonómicos que habían roto con Vox en la tesitura de llevar la contraria al líder de su partido o convocar elecciones. Azcón optó por disolver las Cortes el 15 de diciembre.

La financiación autonómica quiere jugar

Sin pensar en cómo podría influir el anuncio en las elecciones aragonesas, a un mes justo de los comicios el líder de ERC, Oriol Junqueras, anunció un acuerdo sobre financiación con Pedro Sánchez para otorgar a Cataluña 4.700 millones de euros adicionales. Todas las comunidades, incluso las socialistas, están en contra de este acuerdo basado en la «ordinalidad» (quien más aporta, más recibe) que sirvió para reunir en Zaragoza el pasado domingo, en su primer gran acto de campaña, a todos los presidentes autonómicos del PP, que sacaron pecho de una unidad que, dicen, no pueden exhibir los barones socialistas.

'Ganar' no es 'poder'

En un Parlamento que en su XI Legislatura ha tenido ocho fuerzas políticas representadas, obtener mayoría absoluta es una quimera. Nunca la ha habido, de hecho, excepto en la I. Estas elecciones tienen en su origen la imposibilidad de conformar una mayoría que saque adelante leyes y presupuestos. Así, la palabra clave el 8F no será «ganar», sino «poder». Esa misma noche empezarán las llamadas cruzadas y las condiciones. El PP, que vende gestión e inversiones milmillonarias, aspira a que el crecimiento que le auguran las encuestas (no tan espectacular como el de Vox, al que los sondeos le dan hasta trece escaños frente a los siete actuales) le dé para sumar con el Partido Aragonés (hasta ahora con un solo escaño que está en la cuerda floja) y con la coalición Teruel-Aragón Existe para dejar de depender de los de Abascal.

La fragmentación de la izquierda

El bloque progresista a la izquierda del PSOE llega fragmentado, con tres posibles papeletas: IU-Movimiento Sumar, Podemos-Alianza Verde y Chunta Aragonesista. Eso no es novedad en un Parlamento tan plural, pero en esta ocasión esa división le puede resultar más dañina, incluso letal. Un voto disperso, sobre todo en Huesca y Teruel, conlleva el riesgo de que ninguna marca alcance el umbral efectivo para sacar diputados. El foco mediático se centra en una pugna «por bloques» y por la batalla por la gobernabilidad, que tiende a esconder a las fuerzas más pequeñas y que hace que la ciudadanía pueda apostar por el voto útil.

Un voto útil que está por ver cómo rentabiliza el PSOE, que aporta una candidata experimentada, exministra de Pedro Sánchez, pero que puede verse condicionada por el debate nacional, en un momento en el que el PSOE federal se ve salpicado por escándalos de corrupción y machismo. Frente a eso, Pilar Alegría aglutina en su lema de campaña lo que quiere que centre el debate: Aragón y derechos, y lo usará para intentar que estos comicios no sean un plebiscito contra el presidente de España. Y hay que recordar que la izquierda debe luchar contra una desmovilización que rara vez se produce en la derecha.

El contagio de Madrid

Esta vez, el foco electoral solo está Aragón, adonde miran de reojo, como ya pasó en Extremadura, las comunidades donde habrá elecciones próximamente, como Castilla y León, y los partidos nacionales. Los que concurren a estos comicios, por tanto, tendrán que superar, si quieren hablar de Aragón, el contagio de la política nacional y el relato 'de Madrid' entre un electorado aquejado de desafección y muy polarizado. Probablemente los candidatos tendrán que hacer esfuerzos para lograr que el debate sobre lo que les compete (sanidad, educación, servicios sociales, vivienda, despoblación) prime sobre el escaparate estatal. El resultado puede ser una campaña menos de gestión y propuestas y mas de consignas y banderas sobre cuestiones que poco o nada tienen que ver con lo que un gobierno autonómico puede decidir.

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