Galicia vuelve a vivir el miedo de los peores años de la avispa asiática (Vespa velutina). Tres personas han muerto en apenas dos semanas tras ser atacadas por enjambres en distintos puntos de la comunidad, un repunte que reaviva la preocupación por esta especie invasora. La Xunta confirma que ha retirado más de 114 000 nidos en menos de seis años, pero los expertos advierten: el problema está lejos de controlarse y el cambio climático está alargando su periodo de actividad.
El último caso tuvo lugar el pasado domingo en la parroquia lucense de Xustás, en Cospeito. Javier I., un vecino de 55 años, fue atacado por un enjambre mientras cazaba perdices junto a un amigo en un monte cercano a su casa. Los servicios de emergencia no pudieron hacer nada por salvarle la vida. Solo doce días antes, un agricultor de 79 años moría en Dozón (Pontevedra) tras ser picado por decenas de ejemplares al desbrozar una finca. Y apenas un día después, el concejal de Medio Rural de Irixoa (A Coruña), Ramón José Dopico Martínez, fallecía por un shock anafiláctico provocado por múltiples picaduras mientras trabajaba con su tractor.
Una invasora en un territorio ideal
La avispa velutina, originaria del sudeste asiático, fue detectada por primera vez en Europa en 2004, en el suroeste de Francia. Desde allí se expandió rápidamente hacia el norte de la península Ibérica, encontrando en la cornisa cantábrica un terreno fértil para su reproducción. En España, su presencia está concentrada sobre todo en el norte (Galicia, Cantabria, País Vasco, Navarra y Asturias), aunque los expertos alertan de su progresiva expansión hacia el centro y, en menor medida, hacia el sur.
El doctor Diego Gil Tapetado, investigador especializado en entomología por la UCM, explica que la velutina «prefiere las zonas húmedas y templadas, donde hay abundancia de vegetación y alimento». Su expansión ha sido favorecida por la suavización de los inviernos y la elevada humedad de los últimos años. Este 2025 ha sido extraordinariamente lluvioso en primavera, lo que ha proporcionado las condiciones óptimas de vegetación, presencia de flores y presas para que los insectos, incluidos los avispones asiáticos, hayan proliferado», señala.
Diferencias con las avispas autóctonas
En España conviven distintas especies de avispas, desde las avispas de papel, que construyen sus nidos con celulosa, hasta las alfareras, que los modelan con barro. Sin embargo, las más parecidas a la velutina son los avispones europeos (Vespa crabro), una especie autóctona que suele confundirse con la invasora. Gil Tapetado aclara que, aunque ambas son de tamaño similar, existen diferencias visibles: «Los avispones europeos son más amarillos y pardos, con tonos rojizos, mientras que las asiáticas son mucho más oscuras».
Además, la velutina suele anidar en las copas de los árboles o en estructuras elevadas, y puede alcanzar diámetros de nido de más de un metro. En los últimos años, advierte el investigador, también se han detectado en el sur de España otras especies exóticas, como el avispón oriental (Vespa orientalis) y el avispón bicolor, lo que complica aún más las tareas de identificación y control.
El riesgo en su picadura
El miedo a la velutina no es infundado. Gil Tapetado indica que su veneno "parece producir mayor reacción y alergia en el ser humano« que el de otras avispas, lo que unido a su gran tamaño, la intensidad de su picadura y el comportamiento colectivo de defensa del nido la convierten en una amenaza considerable. El peligro reside en que »raramente pica un solo ejemplar", explica Gil Tapetado, afirmando que «todo esto hace que las picaduras de este avispón produzcan tantos problemas, incluso la muerte».
Las muertes registradas este mes en Galicia han sorprendido por producirse en pleno otoño, cuando se supone que la actividad de las avispas disminuye. Sin embargo, los expertos explican que este fenómeno no es tan anómalo como parece. «El ciclo vital de las obreras termina normalmente en diciembre, cuando el frío las mata», detalla Gil Tapetado, «pero el cambio climático hace que las especies vivan más tiempo, permitiendo que los avispones permanezcan activos».
La ausencia de ese «reloj biológico» que marca el invierno hace que las colonias vivan más semanas y, en consecuencia, aumente el riesgo de ataques. En zonas con alta densidad de nidos, advierte el investigador, podría hablarse incluso de un problema de salud pública, especialmente si no se retiran los avisperos a tiempo.
Más de 114.000 nidos retirados
Desde 2020, la Xunta coordina un plan centralizado de retirada de nidos al que están adheridos los 313 concellos gallegos. La empresa pública Seaga es la encargada de eliminar los avisperos tras los avisos al 112. En total, se han retirado más de 114.000 nidos, con un récord en 2023 (29.500). En lo que va de 2025 ya se han eliminado más de 14.400. El plan autonómico incluye campañas de trampeo primaveral para capturar a las reinas fundadoras antes de que formen nuevas colonias, lo que permitió reducir el número de nidos a 18.300 el año pasado.
Las trampas caseras, como botellas con líquidos atrayentes, se han popularizado, pero Gil Tapetado advierte que no son eficaces y dañan la biodiversidad: «Es prácticamente imposible capturar a la reina, y mueren muchas especies de insectos polinizadores que nada tienen que ver con la velutina». La medida realmente efectiva es detectar y eliminar los nidos en formación mediante equipos especializados. El experto insiste en que "los gobiernos autonómicos deben dotar de medios y formación suficiente a los agentes responsables".
El cambio climático, aliado involuntario
"El frío siempre ha sido nuestro aliado natural contra las plagas de los insectos«, resume Gil Tapetado. Los inviernos largos y duros limitaban la expansión de las plagas, »pero con inviernos más cortos y temperaturas más suaves, los insectos invasores colonizan nuevas zonas y viven más tiempo«. El investigador recuerda que, aunque el calentamiento global puede beneficiar a ciertas especies polinizadoras, »también lo hace con las plagas y los insectos perjudiciales para el ser humano«. Los veranos extremos, advierte, »también ponen en riesgo a otras especies animales, incluyendo al propio ser humano".
Si se detecta un nido, no hay que acercarse ni intentar destruirlo. Hay que avisar al 112 o a los servicios municipales. En caso de encontrarse con un avispón, conviene alejarse lentamente y sin movimientos bruscos. También se recomienda evitar dejar comida o bebidas azucaradas al aire libre, especialmente en zonas rurales. Las personas alérgicas deben llevar siempre su autoinyector de adrenalina y acudir de inmediato a un centro sanitario si sufren una picadura.
Tengo un amigo que es apicultor en Galicia y segun él el gobierno no hace nada, las tiene que eliminar ellos mismos