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ENTREVISTA

Daniel Ginard: «Una de cada cien personas padecerá enfermedades intestinales»

El doctor explica la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa y advierte del aumento de su afección y como los hábitos pueden cambiar el diagnóstico

El doctor Daniel Ginard en el Hospital Son Espases | Foto: P. Pellicer

| Palma |

La enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa son patologías inflamatorias crónicas del intestino cuya incidencia no deja de crecer. El especialista Daniel Ginard del Hospital Universitario Son Espases explica sus diferencias, las causas de este aumento y cómo el diagnóstico precoz, los nuevos tratamientos y un estilo de vida saludable pueden cambiar el pronóstico de estas enfermedades.

¿Qué podemos conocer de las enfermedades inflamatorias intestinales?
—Cuando hablamos de enfermedad inflamatoria intestinal, nos referimos principalmente a dos enfermedades: la de Crohn y la colitis ulcerosa. Se denominan autoinmunes o, más correctamente hoy en día, autoinflamatorias. Esto significa que la inflamación se mantiene de forma anómala contra el propio intestino. En condiciones normales, cuando tenemos una infección aparece una inflamación y esta desaparece cuando el sistema inmunitario la controla. En estas enfermedades la inflamación no se regula y se mantiene en el tiempo, produciéndose contra el propio organismo.

¿Cuáles son las diferencias entre ambas?
—La colitis ulcerosa es una enfermedad que afecta al colon y lo hace únicamente en la mucosa, la capa más superficial del intestino grueso. Puede afectar solo al recto o extenderse a todo el colon. En cambio, la enfermedad de Crohn puede afectar a cualquier parte del tubo digestivo, aunque lo más frecuente es el final del intestino delgado y el colon. En este caso, la inflamación afecta a toda la pared del intestino, no solo a la mucosa.

¿Cuál es la frecuencia en la población?
—Hace unos 100 años prácticamente no existían. Actualmente se espera que en el año 2030, en el mundo occidental, hasta un 1% de la población padezca enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa. En España estamos alrededor del 0,6%, lo que supone unas 300.000 personas. Es decir, aproximadamente una de cada 100 personas tendrá alguna de estas enfermedades.

¿Por qué ha aumentado tanto su incidencia en los últimos años?
—Para que la enfermedad aparezca tiene que existir una predisposición genética, pero los factores ambientales son clave. Cambios en la alimentación, el consumo de ultraprocesados, el uso de antibióticos, la disminución de la lactancia materna, el aumento de cesáreas y la occidentalización del estilo de vida han modificado la microbiota intestinal.Estos cambios han hecho que personas genéticamente predispuestas desarrollen la enfermedad cuando antes no lo habrían hecho.

Entonces, ¿los antibióticos son negativos?
—No, los antibióticos son muy buenos y han salvado millones de vidas. El problema no es el antibiótico en sí, sino su uso, especialmente en la infancia, porque modifica la microbiota intestinal. Lo mismo ocurre con la forma de nacimiento o la lactancia materna. Todo influye en la microbiota y puede favorecer la aparición de la enfermedad en personas predispuestas.

También, ha participado en congresos internacionales. ¿Qué avances destacaría?
—Hay muchísima actividad. Cada vez tenemos más conocimiento sobre la importancia de la dieta, especialmente la dieta mediterránea, y la necesidad de evitar los ultraprocesados.
Además, ha cambiado la forma de tratar a los pacientes. Ahora hablamos de tratamiento por objetivos: no solo buscamos que el paciente esté sin síntomas, sino normalizar marcadores inflamatorios, mejorar la endoscopia y la calidad de vida. Si no se alcanzan esos objetivos, se modifica el tratamiento. En los últimos 20–25 años han aparecido numerosos tratamientos, especialmente los fármacos biológicos, como los anti-TNF, antiinterleuquinas, antiintegrinas y, más recientemente, pequeñas moléculas como los inhibidores JAK.

¿Cómo ha cambiado el abordaje de estas enfermedades en los últimos años?
—Uno de los grandes avances es diagnosticar antes. Es fundamental tener una alta sospecha clínica para hacer diagnósticos precoces, especialmente en la enfermedad de Crohn, donde el retraso puede provocar cambios irreversibles en el intestino. Aproximadamente un 30% de los pacientes acaba necesitando cirugía. Cuanto antes se diagnostique y se trate, menos probabilidades hay de que aparezcan complicaciones irreversibles.

¿Cómo influye el estilo de vida?
—Recomendamos una dieta mediterránea, pobre en ultraprocesados. En algunos casos se ajusta la fibra según la situación clínica. Es fundamental dejar de fumar, especialmente en la enfermedad de Crohn, porque empeora la evolución y reduce la eficacia de los tratamientos. También aconsejamos hacer ejercicio físico y cuidar la salud mental, ya que la ansiedad, la depresión y los trastornos del sueño influyen negativamente en la enfermedad.

El próximo año asumirá la presidencia del Grupo Español de Trabajo de Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa. ¿Qué significa para usted y qué objetivos tiene?
—Para mí es un privilegio. Llevo más de 25 años dedicado casi exclusivamente a esta enfermedad y he estado vinculado al grupo desde hace muchos años.
Nuestros objetivos son seguir impulsando la investigación, la formación continuada de los médicos —especialmente de los más jóvenes— y fortalecer la relación con los pacientes, trabajando en la visibilización de la enfermedad y en su apoyo.

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