Los servicios representan el 85,6% del Valor Agregado Bruto balear, con 449.090 ocupados y 30.884 empresas, tal y como describe la Fundación Impulsa. Aglutina los subsectores de alojamiento y restauración (19,2%), actividades inmobiliarias (15%), comercio y reparaciones (13%), sanidad y servicios sociales (7,1%), transporte y almacenaje (5,6%), actividades administrativas (4,8%), educación (3,8%), actividades profesionales, científicas y técnicas (3,4%), administración pública (3,3%), actividades artísticas (1,9%), otros servicios (1,2%) y actividades de los hogares (1,1%). Más del 40% corresponde al turismo de forma directa, indirecta e inducida.
El turismo ha cambiado de forma notable. «Tras la pandemia, el turismo ha crecido con fuerza, pero con estancias y patrones de comportamiento claramente distintos a los anteriores. Hoy se viaja más veces al año, durante menos días, pero con la expectativa de visitar y hacer en destino prácticamente lo mismo que antes. Esto implica que los visitantes se mueven mucho más, permanecen menos tiempo en cada localización y concentran actividades en periodos muy cortos, lo que ha reducido el peso de las excursiones tradicionales, pese al aumento del número total de visitantes. Como consecuencia, hemos experimentado un incremento muy notable de la movilidad y de los desplazamientos», explica la Federación de Transporte (FEBT).
«El sector hotelero de Mallorca ha vivido una transformación profunda, iniciada antes de 2015 y acelerada tras la pandemia. Lo que empezó como una renovación de edificios se ha convertido en una transformación estructural del modelo turístico y empresarial. En 2015, apenas el 30% de la planta hotelera estaba reformada; hoy se acerca al 80%. Esta modernización ha ido acompañada de cambios en procesos, liderazgo, estrategia, empleo, tecnología y sostenibilidad. La pandemia fue un punto de inflexión global, pero en Mallorca el sector ya estaba preparado gracias a una visión profesional, experiencia internacional y un proceso de cambio iniciado años antes. Actualmente, el 20% de la planta hotelera permanece abierta todo el año, el doble que antes de la pandemia. La inversión acumulada supera los 3.500 millones de euros en reformas hoteleras, pero la transformación va más allá de los edificios: los hoteles funcionan con procesos más exigentes, digitales y sostenibles. Se demandan perfiles cualificados en mantenimiento técnico, sostenibilidad, análisis de datos, idiomas, atención personalizada o liderazgo», señala la Federación Hotelera de Mallorca (FEHM). La entidad, que representa a 886 hoteles, destaca también los convenios colectivos de 2018 y 2025, con subidas del 17 y el 13,5%, respectivamente. En cambio, la Asociación de Distribución de Alimentos, Bebidas y Limpieza (ADED) comenta que su sector «ha vuelto a la normalidad» y que los problemas que hubo con la pandemia -excedente de producto, problemas de suministros, subidas de precios…- están solucionados.
La patronal de Restauración CAEB valora la situación actual por zonas. «Las temporadas en ciudad han ido a peor. En zonas turísticas, más o menos igual a pesar del incremento del ticket medio. Debido a las subidas de costes, el sector se ve obligado a ir a la especialización, sea por la cocina o el concepto de negocio. Hay cartas cortas y menos personal, y también se han visto cambios en las costumbres de consumo de alcohol», indican. Finalmente, la Asociación de Ocio y Entretenimiento (Abone) observa un mayor peso del tardeo en determinados segmentos y una continuidad clara del ocio nocturno entre el público joven.
Industria: Electrificación y digitalización.
La industria representa el 5,5% del Valor Agregado Bruto (VAB) de la economía de Balears, según los últimos datos disponibles de la Fundación Impulsa correspondientes a 2023. Cuenta con 2.426 empresas y 29.903 ocupados distribuidos en industria extractiva, manufacturera y suministro de energía, electricidad, agua, saneamiento y reciclaje. Desde Endesa destacan la electrificación del transporte, la industria y la vivienda. «Para lograrlo, resulta crítico contar con una red de distribución bien dimensionada y digitalizada, capaz de integrar renovables, almacenamiento y recarga, garantizando la calidad del suministro y habilitando nuevos usos eléctricos. La digitalización se ha convertido en un eje central, con redes inteligentes, automatización y analítica avanzada que permiten una gestión más eficiente y segura», señalan, así como la innovación tecnológica, con especial protagonismo de la inteligencia artificial y el análisis predictivo para impulsar mejoras en mantenimiento, detección de incidencias y experiencia de usuario. Por último, consideran imprescindible «reforzar la relación personal con el cliente tras años de auge de las interacciones telemáticas».
Construcción: Priman la sostenibilidad y la eficiencia energética
La construcción representa el 8,4% del VAB de Balears, cuenta con 60.341 ocupados y 6.521 empresas, según la Fundación Impulsa. La Asociación de Constructores de Balears señala que en los últimos años se ha experimentado «la subida de los precios de los materiales, el problema de la falta de mano de obra, la llegada de ayudas a la rehabilitación energética, la aceleración de la digitalización, la necesidad de cadenas de suministro más resilientes, el diseño de espacios y viviendas y un mayor enfoque en la salud y seguridad». Los costes totales, entre materias primas, gastos generales, energía e insularidad, son hoy un 30% más caras que antes de la pandemia y la guerra de Ucrania.
El cambio en las prioridades de la vida también afecta a cómo son hoy las casas nuevas: «Se ha reforzado la tendencia en la construcción de obra nueva o reforma hacia la sostenibilidad y eficiente energética. Las viviendas ahora incluyen cada vez más zonas específicas para el teletrabajo y mayor flexibilidad. Las terrazas y balcones, antes secundarios, son ahora una exigencia prioritaria. También hay mayor demanda de sistemas de ventilación mecánica con recuperación de calor y materiales de construcción libres de tóxicos por la salud y calidad del aire», revelan los constructores.
El sector instalador eléctrico de Asinem señala que, aunque la ejecución de las obras es 100% presencial, el personal administrativo y técnico teletrabaja parcialmente. Han incorporado el trabajo en la nube y herramientas digitales de gestión y planificación de obras, de facturación digital y de atención al cliente. La empresa Construcciones Metálicas Cañellas, asociada a Asima, ha apostado por una mayor digitalización de procesos tanto administrativos como técnicos y se ha digitalizado la planta de fabricación en taller, se ha dado más importancia a la atención al cliente, ha habido una apertura a nuevos mercados y se ha ampliado la cadena de suministros para reducir riesgos futuros. Mientras que la instaladora de placas solares Efiwatt, también de Asima, ha buscado proveedores más cercanos e incorporado un almacén con stock mínimo de materiales estratégicos. Respecto al papel de la energía en la economía local indica que «municipios, cooperativas y pymes están asumiendo un rol activo en la generación renovable» y que clientes e inversores exigen criterios medioambientales, sociales y de gobernanza, que afectan desde el diseño de proyectos hasta la elección de proveedores.
Sector primario: Mecanización y venta de proximidad
El sector primario, formado por agricultura, ganadería, silvicultura y pesca, representa apenas el 0,4% del Valor Agregado Bruto de Balears, de acuerdo con datos de la Fundación Impulsa del año 2023. Cuenta con 6.655 ocupados y 886 empresas. La asociación agrícola y ganadera ASAJA recuerda que la pandemia ha dejado una mayor concienciación sobre el producto local y la venta de proximidad y se reforzaron los circuitos cortos de comercialización vinculados al producto local, que continúan teniendo relevancia. «La experiencia de la pandemia ha favorecido la reorganización del trabajo, el aseguramiento de suministros, la mejora de la logística y la gestión de los recursos humanos, así como el impulso de la mecanización. Como resultado, el sector es hoy más organizado, digital y resiliente», señalan. ASAJA indica que las herramientas digitales de gestión y comunicación con proveedores, clientes y administración pública para el cumplimiento de la Política Agraria Común son «avances que constituyen la base de la digitalización obligatoria del sector a partir de 2027».