El habitual bullicio del aeropuerto de Palma se mezcla con el rumor constante de las obras. Entre paneles, vallas y nuevas estructuras, Son Sant Joan afronta la recta final de su mayor transformación en las tres últimas décadas. Una transformación que debería verse culminada antes de que acabe 2026, según las previsiones de Aena.
Casi tres años después de su inicio, «cerca del 70% de las obras de remodelación ya están ejecutadas y lo que queda será menos perceptible para el viajero », asegura el vicepresidente de Aena, Javier Marín. El gestor aeroportuario ha iniciado este mes el que, espera, sea el último periodo de trabajos hasta finales de 2026, con cerca de 65 proyectos activos, 40 promovidos por el gestor aeroportuario y 25 de carácter privado, que implican a más de 25 empresas contratistas. Desde que empezaron las obras, el desafío técnico es considerable: mantener la operativa de un aeropuerto internacional, tercero de España en número de pasajeros, mientras se reforma gran parte de su estructura.
Consciente de las incomodidades que las obras han generado y van a seguir provocando, la dirección del aeropuerto ha comunicado las fases de trabajo a todas las compañías implicadas y ha habilitado canales permanentes de información incluso con el Govern, a quien ha presentado esta semana las próximas actuaciones.
La nueva fase se ha iniciado con el cierre temporal del módulo D para acometer una renovación integral del techo que incluye la sustitución completa de los sistemas de climatización e iluminación por otros más modernos y eficientes. AENA prevé que los trabajos finalicen en el mes de abril, de manera que el espacio vuelva a estar operativo a tiempo para el inicio de la próxima temporada alta.
Durante el periodo de obras, toda la operativa de vuelos que se desarrollaba en el módulo D se ha trasladado al módulo C, mientras que el módulo A, que habitualmente permanece cerrado durante los meses de menor actividad internacional, se mantendrá abierto este invierno. Con esta decisión, el gestor aeroportuario busca garantizar una mayor fluidez en el tránsito de pasajeros y evitar la saturación de la zona C. El módulo D concentra habitualmente los vuelos con destinos nacionales, como Madrid, Barcelona y otras ciudades españolas. Por su parte, el módulo A acogerá las conexiones con países situados fuera del espacio Schengen, una operativa que durante la temporada baja suele desplazarse al módulo C.
La mayor parte de los trabajos de esta temporada se concentrará en la planta de facturación, un espacio neurálgico por el que cada año transitan millones de pasajeros. Entre las actuaciones destacan la creación de un nuevo núcleo vertical que conectará las tres plantas del edificio con escaleras y ascensores, una conexión directa que hasta ahora no existía, y la reubicación de las oficinas de aerolíneas y empresas de handling para ganar funcionalidad.
Se incorporarán además dos nuevos mostradores de facturación y, en el exterior, comenzará la construcción de una pasarela que unirá el aparcamiento con la terminal para aliviar la presión en la concurrida zona de llegadas.
También se avanzará en la instalación de nuevas puertas de embarque con fingers en los módulos A y D, sin afectar a la operativa diaria. Y la terraza solárium se convertirá en una zona de descanso y ocio para los pasajeros, con cafeterías y áreas de trabajo.
Reformas completadas
Entre las mejoras ya completadas destaca el nuevo control de seguridad, operativo desde hace un año, que permite pasar el equipaje de mano sin necesidad de extraer dispositivos electrónicos ni líquidos. A pleno rendimiento, cuenta con 22 arcos y 44 líneas de inspección.
En el espacio que ocupaban los antiguos controles, se inauguró en abril la nueva planta comercial P30, con una renovada oferta de tiendas y restauración, además de un acceso directo a los módulos A, C y D. El módulo B mantiene su acceso exclusivo desde la planta de facturación.
El módulo A ha sido objeto de una renovación integral. Ahora luce amplias cristaleras que inundan la terminal de luz natural y ofrecen vistas panorámicas sobre la pista norte. Se ha renovado la climatización, la iluminación y los controles de pasaportes, bajo criterios de eficiencia energética y confort. Además, ya están en servicio tres nuevas pasarelas de embarque, que eliminan el uso de autobuses y reducen los tiempos de embarque y desembarque.
El módulo D también ha cambiado su fisonomía, que obligaba a recorrer largos pasillos hasta las últimas puertas de embarque. Para reducir los desplazamientos, se ha abierto un nuevo acceso en el vértice que facilita tanto la salida hacia las puertas como la llegada a la sala de equipajes. Se han añadido tres nuevas pasarelas de embarque para minimizar el uso de autobuses en plataforma y reducir emisiones.
Asimismo, hace unos meses se inauguró la séptima planta del aparcamiento general, que suma 750 plazas nuevas que sustituyen las suprimidas en otras zonas del recinto. La planta está preparada para acoger instalaciones de energía fotovoltaica.
Las obras también alcanzan el exterior de llegadas, donde se ha creado una nueva estación para los autobuses del TIB y la EMT, situada en un punto más visible y pensado para fomentar el uso del transporte público. Frente a esta zona, se ha habilitado un espacio de espera con bancos y pérgolas para los usuarios de autobuses discrecionales.
El área de taxis también ha sido reorganizada: la parada se traslada al lado derecho de la dársena, lo que agilizará la carga de pasajeros y mejorará la fluidez del tráfico. Las filas de espera de taxis procedentes de la bolsa también se ubicarán en este lado, evitando cruces de circulación. La zona contará con pérgolas que ofrecerán sombra y protección en días de lluvia.
Es un centro comercial con aviones.