Dos novios que se casaron en verano de 2022 en Mallorca llevaron a los tribunales a empresa que organización de la boda. Entre una batería de supuestos incumplimientos de la celebración se incluía una queja contra el DJ al que acusaban de no haber iniciado el baile con la canción My way de Frank Sinatra. Para el juez que ha resuelto el asunto razona en su fallo: «Es del todo desproporcionado».
La demanda interpuesta por la pareja exigía la resolución del contrato firmado con la empresa de catering y eventos por incumplimiento absoluto, la devolución de todo lo pagado y una indemnización por daños morales de 1.500 euros. Además del conflicto con la canción, se quejaban de que las raciones del menú eran «ridículas», que no se colocaron unas sillas para los testigos, que la tarta se presentó ya cortada en cada mesa y que el aire acondicionado no funcionó. Aunque era una boda de noche era en julio.
Todo fue rechazado en Primera Instancia pero la Audiencia Provincial al resolver el recurso da la razón a los novios en un único punto. En lo que tiene que ver con el aire acondicionado. Señala que el hecho de que se hubiera averiado y fuera sustituido por ventiladores industriales sí es un cumplimiento defectuoso del contrato pero que no fuerza su cancelación. Concede a los novios una indemnización de 2.500 euros. Sobre la canción, la Audiencia se ciñe a lo que resolvió el juez de Manacor que examinó el caso en primer término. El DJ fue contratado por los novios, no por la empresa y los mensajes de WhatsApp que este intercambió con la pareja no decían nada de qué canción tenía que iniciar el baile.
Algo similar ocurre con la tarta o con las sillas que reclamaban. Según el juez no estaban en el contrato ni existía ninguna prueba de que se hubiera hablado de ello. «No pudiendo tampoco entender que porque falten sillas para los acompañantes de la boda pueda ser motivo para solicitar una indemnización del coste total de la boda», razonaba la sentencia.
Sobre la comida, la demanda se acompañaba con fotografías de un plato de bacalao, una carrillera de ternera sobre parmentier de patata y un postre de panacota. «A juicio de este juzgador, y conforme las reglas de la crítica y las diversas bodas a las que ha acudido, dichos platos superan las expectativas medias de un banquete de bodas», explica el magistrado. Añade en que la empresa aportó fotografías de platos finalizados: «Lo que me permite constatar que los invitados comieron tanto el primer plato, el segundo y el postre, sin incluir los aperitivos. Cantidad más que suficiente».
Otra discusión estaba en la hora en la que terminó la fiesta fijada a las tres de la madrugada. La empresa sostenía que, cuando llegó esa hora, la novia pidió prolongar el evento y «montó un escándalo». La demanda afirmaba que se trató de un ataque de ansiedad ante el trato recibido. La sentencia se basa en la declaración de varios testigos y considera que no hay suficiente prueba.
Una boda es un capricho del principio al final así que si tienen algo parecido a un pliego firmado por una empresa va a misa con los novios. Alguien que pide la versión descapotable de un coche y le entregan por error una versión con techo de chapa no dice, jo que mala suerte.