El rector de la UIB, Jaume Carot, y el conseller d’Educació i Universitats, Antoni Vera, presentaron el pasado 4 de diciembre seis nuevas titulaciones para la Universitat, que se iniciarían el próximo curso 2026-27 con Ciències de la Mar y el doble grado de Matemàtiques i Física, y para más adelante, sin fechas determinadas, el doble grado de Llengües i Literatures Catalana i Anglesa, y los grados de Arquitectura, Enginyeria Mecànica y STEM (acrónimo del inglés Science, Technology, Engineering and Mathematics).
Hace años que se habla de la implantación de Ciències de la Mar, precisamente en una comunidad insular y en una UIB que es la primera universidad española en Oceanografía en el ranking de Shanghái y está situada entre los puestos 75 y 100 a nivel mundial. Tras la implantación de Medicina en 2016, transcurrieron ocho años sin nuevos grados hasta que, el pasado curso, Farmàcia y Ciències de l’Activitat Física de l’Esport (CAFE) se incorporaron a la oferta académica de la UIB. Ahora le llega el turno a otra asignatura pendiente, Ciències de la Mar, que, además de los factores mencionados, gana todo su sentido teniendo en cuenta que en Baleares existen entidades públicas de investigación directa o indirecta con el mar que son todo un referente a nivel internacional: el Institut Mediterrani d’Estudis Avançats (Imedea, participado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas -CSIC- y la propia UIB), el Sistema d’Observació Costanera de les Illes Balears (SOCIB, participado por el Govern y el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades), el Centre Oceanogràfic de les Illes Balears (dependiente del Instituto Español de Oceanografía, adscrito también al CSIC), el Institut de Física Interdisciplinar i Sistemes Complexos (IFISC, participado igualmente por la UIB y el CSIC) y el Laboratori d’Investigacions Marines i Aqüicultura (dependiente del Govern).
Esta investigación de gran prestigio en las ciencias marinas no tenía correspondencia en el ámbito académico. Hace un par de décadas hubo un primer intento de implantación de Ciències de la Mar. En ese momento ya se vislumbraba como un grado estratégico para las Islas, pero la iniciativa no fructificó. Esta carencia era incomprensible en un territorio insular vinculado histórica y culturalmente al mar. La oferta académica se reducía hasta ahora a algunas asignaturas de los grados clásicos que se complementaba a nivel de postgrado con un máster y un programa de doctorado en Ecología Marina.
Ciències de la Mar, al igual que Farmàcia y CAFE, tendrá una oferta inicial de 35 alumnos en su primer curso de ingreso. El objetivo básico de la nueva titulación de Ciències de la Mar es formar profesionales capaces de estudiar, caracterizar, modelizar y gestionar el medio marino y litoral, tanto en su estado natural como si sufre afectaciones producidas por las actividades humanas. Tiene un marcado carácter interdisciplinario y práctico. Combina biología, geología, química, física, matemáticas y tecnología para entender y gestionar los ecosistemas marinos. Los graduados adquirirán conocimientos y habilidades que les permitirán contribuir a la conservación y el uso sostenible de los recursos marinos, y a la investigación y el asesoramiento técnico y científico para empresas y administraciones.
A lo largo de los estudios, el alumno desarrollará un perfil científico y técnico versátil, con capacidad para integrar datos de campo, laboratorio y modelización numérica, y aplicar todo ello a la resolución de problemas reales. Aprenderá a diseñar y ejecutar proyectos de investigación o de gestión marina, manejar instrumentación oceanográfica y técnicas de muestreo, analizar datos ambientales complejos y comunicar resultados de manera clara y rigurosa.
Las salidas profesionales tendrán relación directa con la gestión y conservación de recursos marinos y costeros (administraciones, consultorías ambientales, empresas del sector marino); la investigación científica y el desarrollo tecnológico en centros de investigación, universidades y organismos internacionales; la oceanografía aplicada y los servicios técnicos (observación y predicción marina, monitorización ambiental o robótica submarina); la divulgación y educación ambiental en entidades públicas, museos, acuarios u ONGs; la asesoría y el apoyo técnico a empresas del sector pesquero, acuícola y biotecnológico; y el desarrollo de proyectos vinculados a la economía azul, el turismo costero sostenible y la gestión del cambio global.
Gotzon Basterretxea, delegado institucional del CSIC en Baleares, valora positivamente la implantación del grado de Ciències de la Mar: «Todo lo que sea nuevas oportunidades de estudio es socialmente positivo, siempre que la UIB apueste por la calidad y ofrecer algo más de lo que ya existe, posicionándose en una especialización. Me consta que ésta es su intención».
Basterretxea afirma que «con seguridad, los centros de investigación de Baleares absorberán a parte de los graduados, teniendo en cuenta que en las Islas se practica una ciencia muy selectiva y bien posicionada en su dimensión internacional, y colaborarán con la formación de los alumnos, sobre todo en aspectos prácticos. Los centros de investigación hemos sido consultados para configurar los estudios»
Otro grado solapado mas con biologia que significa una duplicación de recursos (y mas gasto de dinero publico), uno se puede dedicarse a temas de ciencias del mar estudiando una carrera mas generalista y después especializandose.