Una auditoría externa ha detectado múltiples deficiencias en los contratos de emergencia en pandemia, si bien avala que los precios que pagó el IB-Salut fueron, por lo general, acordes al mercado. Así se pone de manifiesto en los informes que una empresa independiente ha entregado ya al Servei de Salut, conclusiones que ya adelantó la consellera, Manuela García, en el Parlament.
El informe de los auditores reseña que se omitieron pasos y controles necesarios, incluso teniendo en cuenta las excepciones que permitía la contratación especial de emergencia. Avisa asimismo de un abuso de la figura, puesto que en 2021 se siguieron realizando adquisiciones de este tipo «aun cuando ya existía una cierta normalidad».
Esta auditoría revisó los 60 contratos de mayor valor, incluido el que está incluido en la investigación judicial del caso Koldo. El defecto que tienen en común prácticamente todos los contratos analizados es la falta de transparencia y publicidad. Los auditores también afean la falta de trazabilidad y de actas de recepción y conformidad, o el hecho de que la mayoría de actuaciones se iniciaran antes de contar con un informe de necesidad. «Al no obligarse a muchas formalidades ordinarias, aquellas que sí son obligatorias deben de evidenciarse y detallarse correctamente en el expediente», destaca el documento.
Mascarillas
Un segundo informe compara los precios que pagaron distintas administraciones públicas por el material sanitario en aquella época. El IB-Salut gastó más de 106 millones de euros en estos contratos, si bien en esta auditoría sólo se ha examinado el precio en una parte de ellos destinada a equipos de protección, tests rápidos, reactivos y componentes de laboratorio, servicios para realizar pruebas PCR, etc.
Por importe, en lo que más se gastó el IB-Salut fue en mascarillas quirúrgicas, con ciertas oscilaciones de precio dependiendo del momento. Donde la auditoría sí alerta de una desviación significativa es en las mascarillas FPP3, un 51,4% por encima, aunque representan una mínima parte del total de suministros. En general, los precios estuvieron dentro del rango que pagaron otras regiones, concedido que «esta catástrofe sanitaria y social para la cual la mayoría de las administraciones no estaban preparadas, generó una situación sin precedentes también en el mercado».
Los auditores, en cualquier caso, no se comprometen a la hora de bendecir las actuaciones del IB-Salut: «No existe una seguridad razonable que permita emitir una valoración concluyente sobre la eficiencia en la gestión eficiente y la eficacia del Servei de Salut de Balears frente a la crisis sanitaria al no disponer de documentación que nos permita obtener la correcta recepción del material, el reparto y el adecuado uso de dicho material entre otras cuestiones».
Miris on miris, tot són guirisTendríamos unos cuantos comentaristas menos