En 2011 se redactó el primer Pla de Bioseguretat del Parc Natural de sa Dragonera con el objetivo de erradicar la numerosa población de ratas (Rattus rattus) en la isla y prevenir futuras llegadas. El plan se aplicó con un gran éxito a través de dos dispersiones aéreas (con un helicóptero) de un raticida que no representaba ningún peligro para el resto de especies, con la excepción de efectos en algunas gaviotas al ingerir directamente el veneno o ratas muertas o moribundas. El éxito de la desratización fue tal que el parque natural fue declarado libre de ratas.
Tras una década en esa situación, en 2022 y 2023 se detectaron ejemplares en la propia Dragonera y en el islote del Pantaleu, también incluido en el parque natural, lo que ha evidenciado la necesidad de una actualización integral del plan.
Así, Raúl Luzón, Clàudia Comparini (ambos de la empresa de control de plagas Vectobal), Josep Rullan, del Institut Balear de la Natura (Ibanat) y María Pilar Gómez, directora del parque natural, han elaborado el anteproyecto de redacción del nuevo plan de bioseguridad.
De este modo, la nueva planificación responde a la necesidad de incorporar un enfoque más amplio de bioseguridad, basado en la vigilancia preventiva, la coordinación institucional y la implicación activa del personal del parque natural y de las empresas colaboradoras.
Los objetivos principales son prevenir la introducción de especies exóticas invasoras mediante protocoles de control y vigilancia; establecer una red estable de puntos de monitoreo para la detección temprana de roedores, serpientes artrópodos y flora invasora; integrar la bioseguridad en la gestión ordinaria del parque natural, con la participación de todo el personal; asegurar la trazabilidad y seguridad de las embarcaciones, suministros y materiales que acceden a la isla; y promover la formación y sensibilización de trabajadores y visitantes para reducir riesgos de introducción accidental.
Para los autores del anteproyecto, las ratas constituyen la amenaza más alta y se han instalado cuatro puntos de monitoreo con cebos no tóxicos. El riesgo de entrada de serpientes invasoras es medio, pero creciente, y se han previsto trampas específicas de captura. Los artrópodos invasores, especialmente la avispa asiática, son objeto de vigilancia, con trampas igualmente específicas y puntos periódicos de observación. Se ha actualizado el inventario de flora exótica invasora, con 33 especies identificadas.
En concreto, se han diseñado más de 20 puntos fijos de monitoreo entre sa Dragonera y es Pantaleu, revisados semanal o mensualmente, según el grupo biológico. También se han establecido protocolos específicos para embarcaciones (control periódico de roedores y certificación previa de especies exóticas invasoras antes de atracar en cala Lledó), suministros (revisión de materiales y embalajes para evitar el transporte accidental de animales o vegetales) y formación (sesiones anuales para el personal del parque natural y colaboradores, incluyendo contenidos de biología, prevención y actuación ante detecciones).
En 2011, cuando se realizó la primera desratización de sa Dragonera, era muy difícil cuantificar la población de roedores, pero se calculó que podía oscilar entre 10.000 y 15.000. En cualquier caso, los efectos estaban siendo devastadores en el conjunto del ecosistema de la isla, pues las ratas comían de todo: semillas, sargantanes y huevos y pollos de virot petit, ave marina en peligro de extinción. Las ratas también impedían el crecimiento del garballó en terrenos llanos.
en fin, Mallorca siempre ha estado llena de ratas, empezando por su clase empresarial y sus ciervos los políticos de derecha e izquierda.