Era 26 de julio de 2008. El entonces presidente del Govern, Francesc Antich, estaba en el aeropuerto de Palma, donde había aterrizado un avión procedente de Lisboa. En él viajaba el entonces presidente de Venezuela, Hugo Chávez y su entonces número dos, Nicolás Maduro, que habían llegado a Mallorca para ser recibidos por el rey Juan Carlos I. Era la primera reunión entre el presidente venezolano y el monarca desde que éste le hubiera espetado, en noviembre del año anterior, «por qué no te callas» en una cumbre de jefes de Estado iberoamericanos. Era tan importante aquella visita –Maduro, entonces, llevaba la agenda del presidente de su país– que también había llegado a Palma el entonces ministro de Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos.
Antich había puesto especial empeño en ver a Chávez. «Nací en Caracas pero no he vuelto a ir», le comentó. Y este, en presencia de Maduro, le comentó: «estamos infiltrados por todo».
Antich, de cuya muerte se cumplió un año el pasado viernes, había nacido en Caracas en 1958. Nació allí porque ahí habían viajado sus padres. Los años cincuenta eran frecuentes los viajes a Venezuela, un lugar entonces ideal para «hacer las Américas». Tomeu Antich tuvo tiempo para trabajar pero, como también era futbolista, fichó por un equipo y hasta jugó con la selección pues entonces era posible la presencia de jugadores de otro país. A los dos años de nacer Francesc Antich regresaron a Algaida.
Venezuela no era en los años 50 el primer destino para la emigración española pero sí era una tierra de oportunidades. Eso lo recuerda otro ex dirigente del PSIB: el médico Ramon Socias, ex alcalde de Sóller, ex diputado, ex senador y ex delegado del Gobierno (entre 2004 y 2012). Nació en Caracas en 1960. Como Antich es hijo de la emigración. Su padre era ingeniero y trabajó seis años en una central eléctrica. Socias no apoya a Maduro, de hecho dice que nada que ver con Chávez, pero cuestiona, y muestra su preocupación por el paso que ha dado Estados Unidos.
No ha tenido la proyección política de los anteriores pero también otro ex cargo socialista, Josep Bernales (ex secretario de Organización de Palma y director general en Cort cuando Aina Calvo fue alcaldesa) nació en Caracas en 1960. Fueron sus abuelos quienes emigraron a Venezuela, aquello ocurrió en los años veinte y su madre nació allí. Regresó a Mallorca pero volvió a Venezuela en los 50.
También en los años cincuenta emigró a Venezuela otro mallorquín con una historia ligada al PSIB: Bartolomé Sancho Morey, muy vinculado a ese país y a Cuba. Morey se mueve entre ambos países cuando no está en Mallorca. De hecho tiene doble nacionalidad, venezolana y española. Estos días se muestra discreto pero es el más comprometido con el régimen de aquel país. En la última entrevista que, hace unas semanas, mantuvo con este periódico, auguraba que si Trump intervenía en Venezuela sería el equivalente a «otro Vietnam».
En Balears residen 9.912 personas nacidas en Venezuela. En cuatro años la población se incrementó un 58%. La última noticia referida a Venezuela anterior al secuestro organizado por Trump fue que el Parlament, con el voto de PP y Vox, expresara en diciembre su apoyo a Corina Machado y considerara que el Nobel de la Paz «enaltece su figura». Trump ha dejado claro que no cuenta con ella para su proyecto.
Aqui a Espanya ja podem veure com els mitjans de "·la caverna" justifiquen i recolçen al tirà. Estan d'acord que EEUU pot invadir un pais i segrestar al seu president sempre que els interessi. Son la gent de Trump a Europa, VOX será el que obrira les portes pq Trump entri a degüello a Espanya i si no, al tiempo.