El sector educativo balear valora como una buena medida el anuncio del Gobierno de España de prohibir el acceso a las redes sociales a menores de 16 años como una medida que va todavía más allá de las que ya se han tomado este curso en los centros educativos de las Islas. Por primera vez, en las aulas de Infantil y en 1º, 2º y 3º de Primaria están prohibidos los dispositivos digitales, mientras que en el resto de la etapa se han regulado limitando las horas de uso diario en clase. El propio conseller de Educació, Antoni Vera, ha mostrado su apoyo al iniciativa, si bien ha criticado que su partido, el PP, ya presentó esta propuesta antes en el Congreso.
«Me parece perfecto porque los teléfonos móviles se han convertido en una herramienta perversa, que ya provoca más impactos negativos que positivos entre los jóvenes, y eso crea conflictos en los institutos», considera el presidente de la Associació de Directors de Secundària, Joan Ramon Xamena. «Es un factor externo con un grave impacto en la enseñanza», añade sobre la propuesta del Gobierno, puesto que es en esta etapa donde más problemas sociales genera el consumo de estas plataformas, desde ciberacoso a pérdida de atención y de habilidades sociales, así como baja autoestima por la constante comparación entre jóvenes.
«El problema estaba fuera, no dentro de las escuelas, que hace años que ya prohíben o limitan móviles al margen de las directrices del Govern. El trabajo se tiene que hacer en los hogares y en la calle porque vemos menores de Primaria que acceden a las redes», opina la presidenta de la Associació de Directors i Directores de Infantil y Primaria de Mallorca, Joana Maria Mas.
«Estamos de acuerdo en que muchas de estas medidas llegan tarde por no saber distinguir entre digitalización, pantallas, móviles y adicciones, pero necesitamos más acciones educativas en todos los sectores y, sobre todo, no ser hipócritas con las actitudes de los adultos», comenta el presidente de la Federació d’Associacions de Pares i Mares d’Alumnes (FAPA) de Mallorca, Xavier Ferriol.
«Es cierto que desde hace años los profesionales alertan de los problemas de salud que generan las redes, no sólo entre los menores, sino también entre la población en general. Pero no es menos cierto que son los menores quienes se encuentran más indefensos frente a estas plataformas que ya forman parte de nuestra vida cotidiana. ¿Prohibir? ¿Restringir? El debate está servido, pero lo que está claro es que es necesario proteger a los menores del abuso y del mal uso que se hacen de las redes», explica el responsable educativo del STEI, Vicenç García.
«El australiano fue el primer gobierno que prohibió el uso de las redes para los menores de 16 años y, poco a poco, de una u otra forma, otros se han ido sumando a la iniciativa. Necesitamos un pacto social, con la participación de todas las partes implicadas, para proteger a los niños frente a los efectos de los algoritmos y la explotación comercial de sus emociones», defiende el sindicalista.
«Suponemos que este medida es consecuencia de la detección de un deterioro en las relaciones personales debido al fácil acceso a las pantallas y a las nuevas tecnologías, lo cual es un problema que afecta a todos los países. La propuesta que hace el presidente imaginamos que va precedida de opiniones de expertos que consideran que trasciende del nivel educativo, y que afecta a todos los adolescentes dentro y fuera del recinto escolar», considera el presidente de ANPE, Víctor Villatoro. «Somos partidarios de la necesidad de hacer un buen uso y no un abuso de las redes sociales, así como establecer límites en la escuela que compatibilicen los beneficios que puedan generar la utilización de las pantallas con las relaciones personales que se establecen en la comunidad escolar», concluye Villatoro.
Desde UOB Ensenyament explican que no tienen una postura definida en el seno de la asamblea del sindicato sobre esta cuestión concreta porque a pesar de que tenga implicaciones, es un tema que «trasciende las funciones y condiciones sociolaborales docentes propiamente dichas». Sin embargo, destacan que siempre han apostado por prohibir el uso del móvil en los estudios obligatorios, pero manteniendo un uso flexibilizado para los estudios de adultos.
Los impactos del consumo de pantallas
Nueve de cada diez familias de Baleares (91,6 %) con hijos de entre 0 y 6 años admiten que en su hogar se está produciendo un consumo abusivo de pantallas digitales y casi el mismo número (86,6 %) confiesan no disponer de orientación para saber cómo gestionarlas adecuadamente, según un estudio de la Universitat de les Illes Balears (UIB) encargado por el Govern y que fue presentado el lunes.
Retraso del lenguaje, cierto déficit de atención, problemas emocionales y alteraciones de sueño y alimentación son algunos de los impactos negativos que provoca un uso abusivo de pantallas en edades tempranas, según recoge el estudio de la UIB. «Es un reto de salud y de educación pública que debemos abordar sin culpabilizar a las familias; hay que acompañarlas impulsando políticas preventivas, formativas y dando alternativas reales», ha afirmado el investigador principal, el profesor de Pedagogía Aplicada y Psicología de la Educación, Tomeu Mut.
Miris on miris, tot són guirisY esto me lo dice un resentido de lo del 36 jajajajajajj. La tenéis bien metida, perdedores.