El Real Mallorca reescribía este sábado en el Camp Nou una historia ya conocida. La del pequeño que acude a la casa del grande con un buen plan entre las manos que se marchita frente al primer contratiempo. Bien armado, valiente y respondón, el equipo de Jagoba Arrasate le plantaba cara de salida al Barcelona y se permitía incluso el lujo de malgastar un manojo de ocasiones. Hasta que un derechazo a la mandíbula de Robert Lewandowski lo mandaba directo a la lona y le daba la vuelta a un encuentro que a partir de ahí iba a jugarse sobre una pendiente resbaladiza. El líder, inflexible en su estadio desde hace muchos meses, ya no dejaba que el encuentro continuara tras el descanso y lo zanjaba del todo con otros dos tantos, uno de Lamine Yamal y otro de Marc Bernal, que aceleraban uno de los malos tragos de cada temporada (3-0).
Al Mallorca le duraba la armadura puesta casi media hora. El tiempo que tardó Robert Lewandowksi en propinarle un golpe que, todo hay que decirlo, no merecía. El delantero polaco, medio residente en la Isla, aplicaba la ley de los gigantes y aguaba la buena presentación visitante acabando a sangre fría una jugada que había desatado Marcus Rashford con un latigazo. Dani Olmo aprovechaba como podía los restos y Lewy, con Valjent y Leo Román en el suelo, despertaba de golpe a los visitantes, hasta ese momento mejores.
No le temblaban las piernas al equipo insular en su retorno al Camp Nou. A diferencia de la visita al Metropolitano, en la que solo aguantó en pie unos minutos, el Mallorca salía a llenarle el campo de minas al líder. Jagoba recuperaba a Pablo Torre para la posición de enganche y repetía la fórmula del doble lateral por el flanco derecho, con Mateu Morey por delante de Maffeo. Bien empastada en defensa con David López al lado de Valjent, la escuadra bermellona aprovechaba bien los espacios que suele conceder el Barça y facturaba hasta tres llegadas claras a la parcela de Joan Garcia, casi siempre con Jan Virgili de por medio. El catalán era un incordio constante para Koundé y la pieza sobre la que se articulaban todas las propuestas visitantes. La ocasión más clara se le escurría entre los dedos a Muriqi, que remataba en una posición muy forzada en el segundo palo un envío raso del propio jugador de Vilassar de Mar.
Mientras el Mallorca intentaba afilarse los colmillos, Rashford levantaba al Barça. El inglés, relevo de Raphinha, azuzaba a los suyos entrando desde la izquierda y tensaba al límite los cables de la defensa mallorquinista. Antes y después del gol que partía en dos al Mallorca. Los baleares, que después del tanto del polaco aún seguían levantando polvo cerca del área contraria, llegaban con vida al descanso después de que Lamine, a puerta vacía, no acertara a embocar un balón llovido desde la orilla derecha que habría acelerado el papeleo de la victoria para su equipo.
La segunda mitad ya era otra historia. El Mallorca, intenso sobre el tapete se había derrumbado a su paso por los vestuario y reanudaba el juego hundido en su área y achicando agua. Lamine empezaba a meter miedo de verdad cuando se enfrentaba a Mojica y Casadó estampaba la bola contra el palo para recordar que el partido no tenía nada que ver con el del principio y que el nuevo iba a disputarse en una única dirección.
No tardaría el Barça el despachar el enfrentamiento. Con el Mallorca aturdido y agarrado a ese hilo de vida que le concedía la estrechez del marcador, el conjunto de Hansi Flick aprovechaba el oleaje para apagar la luz y ahorrarse peajes innecesarios en uno de los sectores más densos del calendario. Lamine Yamal, con un lanzamiento marca de la casa, cerraba el encuentro con casi media hora por delante y en los dos banquillos se encendían las luces de ahorro de energía. El Barça miraba a la Copa. El Mallorca empezaba a pensar ya en el partido contra el Betis.
Antonio Sánchez se encontraba con la posibilidad de activar el modo suspense después de un desliz en las filas locales fruto de la relajación, pero Joan Garcia evitaba que el canterano del Mallorca acabara con la sequía de las últimas visitas a Can Barça. Ya con el encuentro quebrado, Marc Bernal abrochaba la goleada con un par de gestos de calidad y un recorte soberbio a Maffeo que culminaba con un tiro contaminado para Leo Román después de tocar en Mascarell. Derrota asumida y a otra cosa.
Força Barça! Es club més estimat a ses illes