«Podemos decir que he vuelto a nacer y la verdad es que ese 21 de noviembre marca un antes y un después en mi vida. Soy un hombre nuevo, me ha cambiado para siempre mi vida y mis prioridades. Cuando menos te lo esperas, la vida se detiene», nos aseguraba ayer a «Es Diari» el luchador y campeón del mundo de Ciutadella, Frank Muñoz, al que hace casi dos meses un infarto cerebral– un ictus isquémico–, muy cerca estuvo de quitarle la vida. La existencia de ‘La Pantera de Menorca’ dio un giro de 180 grados cuando a finales de noviembre, dejando a su hija en el colegio, sufrió un infarto cerebral.
«Justo después de despedirme de ella, empecé a notar cómo la parte derecha de mi cuerpo fallaba. La rápida actuación del increíble equipo de la Consolació fue clave», agradece Muñoz, que añade que casualmente aquel día estaban realizando una formación de primeros auxilios. «Me tumbaron en el suelo y activaron el protocolo de emergencia sanitaria. Yo estaba consciente, escuchaba todo pero no podía hablar», relata, muy consciente incluso de cómo «cambiaban a mi hija de aula para que no me viera y mi mujer entró después; recuerdo su cara de pánico y ahí entendí la gravedad de la situación».
El luchador internacional, reincorporado ya a su trabajo de policía local, admite que «me preparé para morir. No sentí dolor ni miedo. Solo rabia y una profunda tristeza al pensar en mi hija de tres años, mi mujer y mis padres», narra Muñoz públicamente. Fue trasladado al ‘Mateu Orfila’ y, de urgencia, en helicóptero, a ‘Son Espases’, donde fue operado para desbloquear un coágulo que impedía que el oxígeno llegara a su cerebro.
«La operación salió bien y al despertar en la UCI no podía hablar ni mover el lado derecho de mi cuerpo. La neuróloga me dijo que necesitaría más de un año de rehabilitación, aunque sin secuelas y me derrumbé. Dependía de ayuda para todo y la vida que conocía había desaparecido», nos narra el deportista, recuperando la actividad y mejorando a la vista, de manera increíble. «Día a día mi cuerpo respondió. Decidí entrenar la rehabilitación como si fuera un combate y apenas siete semanas después, hago vida normal y me he reincorporado al trabajo sin limitaciones físicas ni cognitivas», aplaude.
Una experiencia, «cercana a la muerte, que me ha enseñado algo esencial: valorar el tiempo de calidad con los míos, rezar, meditar y vivir desde el agradecimiento. Siento que hubo algo– un poder superior– que me sostuvo y ayudó a avanzar tan rápido. La vida es frágil y un regalo», dice, agradecido a Ciutadella, «por respetar mi intimidad durante este tiempo».
Totalmente recuperado
«Ahora mismo puedo decir que me siento muy bien, ya que hago prácticamente todo como antes del fatídico día. De momento no practico deporte de contacto», añade como excepción y con la idea de llegar al cien por cien. «El objetivo es ese y ya no solo para que pueda volver a entrenar ‘jiu-jitsu’ sino para poder ver crecer a mi hija y no dependa de mí».
Un Frank Muñoz que si bien este verano ya se despidió en Bintalfa de la afición y de las jaulas, «este accidente cardio cerebral hace que sea definitiva mi retirada» nos avanza a este diario, decidido a cómo tomarse la vida desde ahora. «Poniendo en orden mis prioridades y pasar tiempo de calidad con mis seres queridos; todo lo demás es secundario y puede esperar. Cuidarme si cabe más todavía a nivel de salud o nutrición y demás y tener siempre al despertar cada día una actitud de gratitud a la vida y al poder superior que nos protege, ya que no sabes si llegarás a la noche vivo», reflexiona.
Ret jot chili peipersPor desgracia ambos ejemplos son compatibles. Gente que lleva una vida sana y otros que no tan sana sufren las mismas consecuencias hoy en dia. Ya sean infartos de corazón, cerebrales, cáncer.... confiemos en los buenos hábitos de todas formas. En el caso de deportes de contacto igual si tienr que ver el haber sufrido golpes y lesiones en el craneo. Desde mi ignorancia. Lo importante es que el chico se esté recuperando. Tiene toda una vida por delante. Ánimo!